17/01/2026
Hoy veré su cuerpo por última vez y chocaré con la realidad q llevo enfrentando hacen días. Hacen meses comencé a sentir y verla desmontando sus guantes. Fueron muchas las veces q le pedí q siguiera la pelea y me contestaba q estaba agotada.
Fui su porrista cada vez q iba a sus quimios, fui oído cada vez q eso la pateaba, fui palabras de ánimo para q continuará.
Ella siempre me pidió q orara específicamente lo q ella me pidió. Le prometí q así lo haría. La madrugada antes de su fallecimiento me despertó su necesidad y su imagen en mi cabeza, donde me recordaba orar como me lo había pedido. Fue una madrugada extensa. Yo estuve hablando con Dios.
Me tocó pedirle a él q la levantara o q esto acabara. Según su voluntad perfecta. Que la complaciera. Que duro entregarle a Dios a quien amas. Porq sabes q llegará el final aquí en la tierra. Pero no podía continuar yo siendo egoísta.
SOCORRO y yo cuando nos conocimos, fue una batalla, yo no estaba fácil y ella tampoco. Yo siempre estuve consciente q a la vez q yo abriera un poco la puerta de mi corazón, ella se metería. Pero la dejé un poco abierta intencionalmente, a sabiendas q cuando ella partiera de la tierra, me iba a destrozar su ausencia, la falta de sus llamadas, nuestras conversaciones, nuestras risas, sus regaños porq yo no dejaba de decir cosas q le causaban risa pero q tenía q mantener su postura. Cuando pasaban 2 o 3 días q no sabía de mí, me llamaba y me decía: ¿Dónde anda mi hija? Su dolor de cabeza. Pero tambien cuando ella se me perdía, era yo quien le reclamaba. Diciendole: Ah ja... y dónde está la MADRE perdida?
Ay... SOCORRO como le hago.
Siempre voy a AMARTE mujer.