22/01/2026
🌙✨ A veces creemos que lo que cambia “nos está fallando”…
pero en realidad, lo que cambia nos está despertando.
Nos enseñaron a buscar seguridad en lo estable:
en lo que dura, en lo que no se mueve, en lo que no se va.
Y por eso, cuando algo se rompe, se termina o se transforma…
sentimos miedo.
Sentimos que perdimos.
Sentimos que la vida nos está quitando algo.
Pero hay una verdad suave (y poderosa) que casi nadie te dice:
🌿 La impermanencia no es un castigo. Es un portal.
Es la forma en que la vida evita que te quedes atrapado en lo que ya no eres.
Porque si todo fuera permanente…
✨ nunca soltarías esa versión tuya que ya aprendió lo que tenía que aprender.
✨ nunca dejarías ese lugar que ya se volvió demasiado pequeño para tu alma.
✨ nunca saldrías de esa relación, de ese trabajo, de esa etapa… que te mantiene sobreviviendo, no viviendo.
La impermanencia llega como viento…
y sí, al principio desordena.
Te mueve el piso.
Te deja sin “plan”.
Te obliga a mirar de frente lo que estabas evitando.
Pero después…
después te hace respirar.
💛 Porque cuando algo se va, no siempre se lleva tu felicidad.
A veces se lleva tu peso.
A veces se lleva tu confusión.
A veces se lleva tu autoengaño.
Y ahí, justo ahí… empieza la transformación real.
🔥 La enseñanza es esta:
No te aferres a lo que ya cambió.
No negocies con lo inevitable.
No te castigues por sentir.
Solo observa con honestidad y di:
“Ok… esto también está pasando por mí.”
Porque lo que permanece no es la forma…
lo que permanece es tu capacidad de renacer.
🌸 Y tal vez hoy, la vida no te está rompiendo…
solo te está haciendo espacio para algo más alineado, más ligero, más tú.
Respira.
Confía.
Suelta con amor.
Y deja que el cambio te convierta en tu nueva versión. ✨🕊️