09/04/2026
Mi hijo no defeca todos los días… ¿qué relación tiene esto con el autismo?
El estreñimiento no es un detalle menor.
Y mucho menos en un niño en desarrollo.
El intestino no es solo un órgano digestivo.
Es un verdadero segundo cerebro.
Ahí se producen neurotransmisores, se regula la inflamación, se procesa lo que el cuerpo recibe del entorno.
Y cuando ese sistema no funciona bien, el impacto no se queda solo en la panza.
Impacta en el cerebro en desarrollo.
Un niño estreñido puede estar cursando:
• disbiosis intestinal
• intolerancias alimentarias
• mala absorción de nutrientes
• inflamación crónica
¿Y todo eso qué hace?
Interfiere en la forma en la que ese cerebro se organiza, madura y responde.
Sea un niño con autismo, con un trastorno genético o sin diagnóstico,
el eje intestino-cerebro siempre importa.
Por eso no alcanza con decir “es estreñido” y dar un laxante.
Hay que preguntarse:
👉 ¿Por qué ese intestino no funciona bien?
👉 ¿Qué está pasando a nivel orgánico?
👉 ¿Qué está recibiendo ese cuerpo que no puede procesar?
Y acá hay algo clave:
el abordaje no es solo sintomático.
Requiere:
✔️ una dieta dirigida, ajustada a lo que ese niño puede procesar
✔️ suplementación específica, según déficits y necesidades
✔️ un tratamiento metabólico y de soporte sostenido en el tiempo
Porque cuando uno entiende el origen, no traiciona el tratamiento.
Lo sostiene.
Cuando no hacemos estas preguntas, lo que ocurre es grave:
muchos niños quedan sin tratamiento real.
Y después hablamos solo de conducta.
Pero el problema no era la conducta.
Era el cuerpo pidiendo ayuda.
Entender esto cambia completamente la forma de abordar a un niño.
Dra. Florencia Sanabria