18/01/2026
Durante décadas, la psiquiatría explicó trastornos graves casi exclusivamente como desequilibrios químicos que alteran neurotransmisores como dopamina o serotonina.
Sin embargo, investigaciones recientes están proponiendo un giro profundo: el problema podría estar en cómo el cerebro produce y usa energía.
En condiciones como la esquizofrenia y la bipolaridad, se ha observado un metabolismo cerebral alterado, especialmente en el uso de glucosa.
Algunas regiones cerebrales muestran hipometabolismo, es decir, dificultades para obtener suficiente energía y sostener una actividad neuronal estable.
Cuando la energía falla, también lo hacen procesos clave como la regulación emocional, la percepción de la realidad y el control del pensamiento.
Este enfoque ha dado origen a la llamada psiquiatría metabólica, que estudia la salud mental desde la biología energética del cerebro.
Dentro de este marco, se investiga si fuentes alternativas de energía, como las cetonas, pueden apoyar funciones neuronales comprometidas.
Los resultados preliminares son prometedores, aunque aún se requieren ensayos clínicos amplios y seguimiento a largo plazo.
La idea central es clara: comprender la mente también implica entender el combustible que mantiene vivo y funcional al cerebro.
DOI: 10.3389/fnut.2024.1444483