17/01/2020
Todos hemos tenido ese sentimiento de incomodidad cada vez que vamos a realizar algo por primera vez, o repetir algo en lo que nos fue mal, ese paso que a veces se hace imposible de dar. Esa fuerza que nos mantiene inmóviles. El miedo al fracaso.
Esto se refleja en diferentes formas, momentos o lugares. Desde el temer a tener una nueva relación, emprender un nuevo negocio, hablar en público, participar en una competencia o simplemente realizar una actividad la cual nunca hemos hecho.
Esa inmobilidad nos mata, porque nos quita la oportunidad de crecer, aprender cosas nuevas. El momento en que nos detenemos de arriesgar, simplemente no creceremos, quedaremos estancados y obsoletos.
Y sin crecer, seremos siempre lo que somos ahora.
El peligro de la zona de confort es que no sentimos que nos causa daño, lo contrario, nos hace sentir bien, seguros. Hemos llegado a un estado en que todo es cómodo, fácil, placido, pero de eso no se trata la vida.
Tenemos que aprender a siempre ponernos retos, a sentirnos cómodos con lo desconocido y eso empieza desafiando a nuestro peor enemigo, nosotros mismos.
Nosotros creamos nuestras propia carcel, nos autoencerramos en un lugar por miedo a fracasar, porque ya no es necesario ser más, pero este engaño un día nos hará dar cuenta que hemos dejado pasar mucho tiempo, un tiempo que ya no podemos recuperar.
Ésto se aplica en los deportes, en la vida diaria, en tu trabajo, tu universidad, en cualquier actividad que tú estés realizando. Si tú no das un poco más, si no sales del área en que actual estás, vas a quedar atrapado en ese lugar para siempre.
Comienza con pequeños cambios y objetivos, obligate hacer cosas que no te gustan, ponte en situaciones incomodas y desafíate. Es la única manera de evolucionar, de avanzar, es la única manera de crecer como seres humanos.
Qué haces o repites diariamente por miedo al cambio?