04/09/2026
A veces la vida se parece mucho a un aeropuerto.
Hay etapas en las que no entendemos por qué estamos esperando tanto, por qué algunos vuelos se retrasan, por qué otros despegan antes que el nuestro, o por qué tuvimos que despedirnos de personas que solo estaban de paso. Hay temporadas en las que nos sentimos sentados en una sala de espera, cansados, confundidos, mirando alrededor y preguntándonos cuándo llegará nuestro momento.
Pero cada versión pasada de ti estaba haciendo algo importante: preparándote para abordar.
Has vivido turbulencia. Has sentido miedo. Has tenido vuelos emocionales en los que pensaste que no ibas a resistir. Momentos en los que el alma se sacudió tanto que solo podías respirar hondo y tratar de no derrumbarte. Hubo instantes en los que, para sobrevivir, tuviste que tener el valor de ponerte primero la mascarilla emocional, atender tu dolor, guardar silencio, sanar, protegerte y hacer lo necesario para seguir con vida por dentro sin importar quien estaba a tu lado.
Y mírate hoy. Sigues aquí. Con todas las versiones de ti.
Tal vez no llegaste de la manera en que pensabas. Tal vez el viaje fue más largo, más pesado y más doloroso de lo que imaginabas. Tal vez perdiste equipaje en el camino: partes de ti, relaciones, certezas, inocencia. Pero también ganaste algo invaluable: fuerza, perspectiva, resiliencia, fe, y una versión de ti que antes no existía.
No se llega a ser quien eres hoy por casualidad. Se llega después de muchos despegues difíciles. Después de aterrizajes forzosos. Después de despedidas en terminales emocionales. Después de aprender que, aun con miedo, el vuelo continúa.
Así que cuando mires hacia atrás, no solo veas tus heridas. Mira también todo lo que superaste para seguir volando. Todas las versiones pasadas de ti estarían orgullosas de esta versión que no se rindió. De esta persona que atravesó tormentas, se sostuvo en medio de la turbulencia y aun así llegó hasta aquí y aunque el vuelo de la vida no siempre fue suave, sigues en ruta. Sigues avanzando. Sigues aquí y eso es lo que verdaderamente importa.
Dra Fermina L Román – Psicóloga