30/03/2026
Los pacientes considerados ´Gran Quemado´ desarrollan un hipermetabolismo severo y sostenido, capaz de triplicar el gasto energético basal. Esta respuesta hipercatabólica induce una pérdida acelerada de masa magra, inmunosupresión y mayor riesgo de complicaciones infecciosas.
Además, el exudado de la superficie lesionada arrastra proteínas, electrolitos y micronutrientes esenciales, agravando el déficit nutricional. En consecuencia, los requerimientos de energía, proteína y nutrientes inmunomoduladores aumentan de manera significativa. En la mayoría de los pacientes, la alimentación por sí sola resulta insuficiente para cubrir estas demandas debido a la hiporexia, la limitación digestiva y la necesidad de aportes en concentraciones terapéuticas.
Por ello, el soporte nutricional debe incluir suplementación especializada capaz de modular la inflamación, preservar la barrera intestinal y acelerar la reparación tisular. Nutrientes como omega-3 (EPA/DHA), L-glutamina, arginina y micronutrientes como zinc y vitaminas A y C han demostrado mejorar la cicatrización, fortalecer la inmunidad y reducir la morbilidad infecciosa en el paciente gran quemado.