04/12/2026
Fue una experiencia sencillamente sublime, absolutamente sobrecogedora.
De las más memorables de mi vida.
Lloré durante la mayor parte del trayecto.
Lágrimas de alegría y gratitud.
Ayer durante todo éste trayecto pude sentirme sostenida en ananda y Gracia Divina.
No alcanzan las palabras para expresar todo lo que ésta experiencia me hizo sentir.
Se ha quedado tatuada en mi memoria de muchas formas; por supuesto en lo visual, pero mucho más allá de eso, en lo emocional y en lo etérico y sutil que no sé cómo poner en palabras.
Sentí mucha paz, sentí Plenitud.
Sentí a papá;
Ayer, Papá, te sentí conmigo muy de cerca;
Gracias, porque comprendí que siempre has estado a mi lado.
Comprendí que tú me llevaste ayer allí, a esa perfecta hora del día, el día que debía ser y que me correspondía;
Sé que de alguna manera confabulaste para que todo fuese perfecto;
La hora, la temperatura, las personas, el escenario completo,
La puesta del Sol sobre estas majestuosas y alucinantes montañas de roca,
Las aguas tranquilas y apacibles,
Los viajeros sonrientes disfrutando en sorpresa y alegría, todos expandidos por la inolvidable experiencia.
Y sentí a DIOS.
En TODO y TODOS.
Gracias papá por tu siempre guía y compañía.
Te sé conmigo y junto a mí.
Te amo.