17/04/2026
Ser hincha también se hereda.
La primera vez que se entra a una cancha no es una decisión propia. Alguien lleva. Alguien pone la camiseta. Alguien enseña a quién alentar.
Y sin darse cuenta, ese club se convierte en parte de la identidad.
Los psicólogos llamamos a esto transmisión intergeneracional de la identidad. No es fanatismo. Es vínculo. Es historia familiar que se sigue escribiendo cada domingo.
Con el tiempo, lo heredado se vuelve propio. Ya no es el club del padre. Es el de uno.