La creación del Parque Nacional Waraira Repano tiene como finalidad la conservación de la biodiversidad que posee, elementos que en resumidas cuentas se transforman en excelentes herramientas para el crecimiento personal y social. Adicionalmente, esta grandiosa Cordillera en sus extensas 82.398 hectáreas, funge como protectora de todas las poblaciones que se albergan a sus pies, y a la vez esta vasta área necesita de la protección de su fauna, flora, recursos naturales y también de sus visitantes y pobladores. En este sentido, se hace imperante que el Instituto Nacional de Parques (Inparques) así como los diferentes órganos del estado y civiles responsables de la seguridad y defensa de los recursos ambientales, cuente con todos los recursos materiales y humanos, para poder salvaguardar estos espacios, los seres que lo habitan, sus recursos, pobladores y visitantes. Sin embargo, estamos conscientes de que los mismos son insuficientes para cumplir todas estas funciones. Prueba de ello se muestra en los múltiples incendios forestales, el incumplimiento de normas por usuarios y guardaparques, asentamientos humanos, toma ilegal de agua, tala, cacería, prácticas delictivas, entre otros. A pesar de su ardua labor, éste vulnerable ecosistema se mantiene en riesgo constante. Por otra parte, el Parque Nacional Waraira Repano ha sido en el transcurso de su historia un lugar emblemático para aquellas personas pertenecientes a la Gran Caracas u otros Estados, que desean salir de la rutina, compartir en familia, ejercitarse, observar aves, practicar yoga, llevar grupos de excursión o cualquier actividad de relajación. Ahora bien, debido a la escasa vigilancia que se presenta en los diferentes accesos, desde hace unos meses los robos han aumentado considerablemente en muchos sectores del Parque, contribuyendo de una u otra manera, a la merma de visitantes y poniendo en riesgo la integridad de quienes aún le visitan.