13/05/2026
RUTA SILENCIOSA SOBRE EL TATAMI
“Si te mantienes en el patrón clásico, estás comprendiendo la rutina, la tradición, la sombra, pero no te estás entendiendo. Para mí, la función y el deber de todo ser humano es el desarrollo sincero y honesto del potencial de uno mismo. La vida es tu maestra, y tú estás en un estado de aprendizaje constante”. Bruce Lee
Hace ya más de 50 años que pisé un tatami por primera vez, entonces no entendí que ese momento me llevaría a las profundas reflexiones y experiencias que intento entregarte hoy, pues el valor de todo conocimiento solo existe al compartirlo.
En una época en que lo honorable era pelear solo con los puños, llegué al karate por miedo, era entonces perseguido por un grupo que buscaba vengarse de un resultado que no pude evitar. En ese entonces solo existían 3 escuelas de Karate en mi ciudad. Aquella tarde que vi las primeras películas de Bruce Lee y Jean Claude Van Dam, quede fascinado al pensar que podría aprender a hacer lo mismo y comencé a imitarlos en la soledad de mi cuarto. Sin saberlo, me inicié en un camino de conocimientos que me pertenecían de otras encarnaciones. Dos semanas después ingresé al Karate-Do del Sensei Marcelo Planchart, nunca olvidé su pregunta al terminar mi primera clase “¿De qué escuela vienes?”, y me pregunté ¿Recuerdos o talento? Gracias a mis andanzas por India se me rebelarían algunas de mis pre-encarnaciones orientales, y una de ellas como ninja.
Los siguientes 18 años fue una rutina de entrenar dos veces al día (más en mi cuarto que en el gym), competir (en los primeros campeonatos del país y fuera de él), ascender de grado (lento, intenso y exigido por un Sensei comprometido con los verdaderos valores de cada cinta), lesiones y puntos de sutura (que entregaron magnos aprendizajes), grandes amistades (ya quedan muy pocos) e incluso pequeñas enemistades producto de mi torpeza social, y quizás de los rápidos avances que despertaron algunas envidias. Luego, al irme a estudiar Cine y Tv a USA, llegaron otros maestros con diferentes estilos y los encuentros de Full Contacto, fueron guías oportunos que coloraron otras señales en mi aprendizaje.
Todas estas vivencias, más “los abismos de la vida” me llevaron hacia caminos más profundos en mi anhelo de entender, y tras las apariciones (visitas internas) de un Avatar (Encarnación Divina) de la India conocido como Sai Baba, abandoné el tatami para dedicarme a la cuna de las artes marciales: El Yoga, el camino interno para enfrentar el más grande de los oponentes: Mi ego y su ignorancia.
Fue en India que descubrí el arte marcial más antiguo: el KALARIPAYUTTU, creado quizás en el siglo V a.C. por monjes yoguis que, inspirados en las danzas a los dioses, algunos animales y técnicas yoguitas, desarrollaron este “arte”, sin armas al comienzo, para defenderse de los saqueadores que solían invadir sus apartados templos.
Luego de 20 años, y de varias peregrinaciones en templos de la India, regresé al tatami, con un renovado entendimiento que me permite hoy en día convertir, lo que antes fue una disciplina de autodefensa basada en un acondicionamiento físico y mental, en un verdadero arte marcial, es decir agregar una dimensión más espiritual, quizás olvidada cuando estas disciplinas emigraron de los templos y sus monjes a las escuelas y sus maestros en el Oriente de la Edad Media, y más aún al ser comercializadas en Occidente.
Hay un término que quizás describe esta experiencia mejor que yo, Mushin (無心).
Implica ausencia de obstáculos, no de inteligencia. Es un estado de calma donde no hay juicio, miedo, deseo, ni ego y solo queda lo que estás haciendo.
En las artes marciales es moverse sin titubeo, sin intención previa, ni expectativas. Es cuando la experiencia se vuelve pura porque desaparece el “yo” y queda solo el momento.
Bruce Lee decía: “Vacía tu mente, sé cómo el agua”. El agua no duda. No fuerza. No piensa que es agua. Simplemente fluye su fuerza está en la flexibilidad del momento presente no en la resistencia, entonces rompe la roca
Mi ruta es ahora ir más allá de las experiencias y logros externos, liberarme de la ansiedad de competir, derrotar y ser reconocido, para sumergirme en una exploración interna e interminable del “arte marcial”, cuyo objetivo es trascender la mente para escuchar a la consciencia. Dejar de sobrevivir para comenzar a vivir.
Prof. Joel Sandoval
Cinta negra Karate-Do
YOGA PARA LAS ARTES MARCIALES
(Taller especial online o presencial con manual personalizado para práctica privada)
Fuerza mental, concentración, equilibrio y flexibilidad deben y pueden superarse para alcanzar niveles superiores en cualquier estilo
Aprende las antiguas técnicas del yoga, que inspiraron a todas las artes marciales. Supera tu practica al flexibilizar más aun piernas, brazos y caderas, reducirás las lesiones mejorando la efectividad y precisión de golpes, patadas y defensas, para desarrollar ¡más aun! tu percepción y control físico, mental y emocional repotenciando tu energía y concentración