07/11/2025
La TONFA es un ESTORBO. Por Ario.
La TONFA no es un “gadget” neutro. Es una herramienta técnica que exige pericia, tiempo y certificación para ser segura y eficaz en la calle. Lo digo con datos, con pruebas prácticas y con la urgencia de quien patrulla. Si usted usa o manda usar esa p***a lateral sin entrenamiento real está pidiendo problemas: lesiones para el ciudadano, riesgo de arrebato y una exposición legal para quien la emplea.
Primero lo operativo. La TONFA (side-handle, PR-24) fue diseñada para ciertas técnicas de bloqueo, palancas y control. Es efectiva cuando quien la porta domina la sincronía entre agarre, giro y transición. Eso no se aprende en una clase de dos horas ni en una jornada de patio. Los cursos formales de PR-24 exigen práctica intensiva y evaluación repetida. En unidades donde la formación es superficial la eficacia baja drásticamente. Bajo estrés, la coordinación fina falla. Bajo estrés, una instrumentación inadecuada prolonga el forcejeo. Resultado: más lesiones, más tiempo de exposición y menos control.
Compare eso con un bastón metálico retráctil. Su diseño permite despliegue rápido, porte discreto y técnicas de impacto y retención con curva de aprendizaje más corta para competencias operativas básicas. Existen currículos estandarizados que estructuran capacitación básica, recertificación y formación de instructores. No digo que sea la panacea. Digo que su adopción, acompañada de malla formativa adecuada, reduce la probabilidad de fallos operativos frente a la realidad de la patrulla.
Desde lo jurídico no hay magia: la actuación policial debe respetar necesidad, proporcionalidad y racionalidad. Los marcos normativos y los estándares internacionales obligan a dotar y formar con medios que permitan graduar la fuerza y minimizar daños. En términos prácticos eso significa: si un arma de control exige certificación para su uso responsable y la institución no la garantiza, su continuidad compromete la legalidad de la intervención y abre la vía a sanciones disciplinarias y responsabilidades penales o civiles. Si la institución ofrece otra herramienta que, con la misma o menor formación, da mejores garantías operativas y reduces daños, la razón táctica y la razón legal estarán alineadas para cambiarla.
También conviene hablar de tiempo-reacción. La llamada regla de Tueller es una advertencia fría: a corta distancia un atacante con arma corto-punzante puede cerrar 6 m en segundos. Ese dato es condición de vida: obliga a diseñar dotación, formación y protocolos pensando en la realidad temporal del choque. Si usted va a enfrentar cuchillo a menos de 6 metros no puede contar con técnicas que requieren largos segundos para ser ejecutadas con precisión. Necesita decisiones y herramientas que respondan a la ventana temporal del riesgo.
Riesgos concretos de mantener la TONFA sin dominio real:
• Mayor probabilidad de forcejeos prolongados y lesiones no deseadas.
• Posibilidad de que el agresor arrebate o neutralice la p***a por mala posición.
• Exposición legal por incumplir principio de proporcionalidad si la técnica falla.
• Costos institucionales: investigaciones, sanciones, desprestigio público.
Ventajas prácticas del bastón retráctil (si va acompañado de programa de formación):
• Despliegue casi inmediato.
• Menor perfil al portar.
• Técnicas estándar y modulares que permiten certificación operativa en menos tiempo.
• Integración sencilla a mallas de re-entrenamiento y recertificación.
Propuesta operativa mínima, plausible y defendible:
1. Abrir un programa piloto de sustitución en una o dos zonas de alta conflictividad. Dotar con bastones retráctiles y retirar tonfas del porte operativo de patrulla.
2. Implementar malla formativa: curso básico (8–16 h), prácticas supervisadas, examen de competencia y recertificación anual. Crear registro individual de competencia.
3. Monitoreo y reporte: medir indicadores de control, tiempo de detención, lesiones y quejas para comparar ambas dotaciones.
4. Ajuste doctrinal: actualizar manuales y protocolos para reflejar técnicas, limitaciones y restricciones del uso.
No se trata de moda o capricho. Se trata de técnica, protección de la vida y gestión del riesgo legal. La alternativa que propongo no anula la TONFA para escenarios especiales o unidades con alta pericia. Lo que pido es responsabilidad: si la TONFA solo funciona con expertos de alto rango técnico, entonces su dotación para todo el patrullero es imprudente. Prefiero que el policía tenga una herramienta con más probabilidad de responder cuando el tiempo es corto, y formación real que lo respalde.
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Si usted es policía y quiere cambiar esto desde dentro ayúdenoa compartir. Haga ruido en WhatsApp, Facebook y donde pueda. Que la discusión sea técnica y pública. Que no nos sigan dotando con aparatos que parecen sofisticados pero que, en manos no certificadas, son un riesgo. Cambiar la TONFA por un bastón metálico retráctil con formación no es flor de vanidad. Es la diferencia entre volver a casa hoy o no volver.
It. Andrés Riobamba
Director Ejecutivo, ARIO
Medicina Laboral de Policías y Militares
WhatsApp 310 614 7208