10/01/2026
¿PODEMOS VIVIR SIN CARBOHIDRATOS PROCESADOS? A nivel evolutivo, nuestro cuerpo fue diseñado para sobrevivir a la escasez de glucosa.
Durante casi toda nuestra historia, el azúcar era limitada, así que desarrollamos una habilidad extraordinaria: cuando no había carbohidratos, el organismo podía producir glucosa a partir de grasas y proteínas mediante la gluconeogénesis.
Ese proceso requiere más energía, pero mantiene vivo al cuerpo sin necesidad de azúcar constante.
El problema llegó con la era moderna.
Hoy consumimos glucosa en exceso proveniente de alimentos ultraprocesados, azúcares refinados y harinas rápidas.
Cada pico de glucosa exige insulina, la hormona que lleva el azúcar de la sangre a las células del músculo, el hígado y la grasa.
Pero cuando la insulina está elevada todo el tiempo, las células se desensibilizan: reducen sus receptores y se vuelven resistentes a la insulina.
Entonces el páncreas libera aún más insulina… y comienza el círculo vicioso que conduce a la hiperglucemia crónica y, con el tiempo, a la diabetes tipo 2.
La insulina no solo mueve glucosa: también es anabólica, favorece el almacenamiento de grasa y promueve estados de inflamación metabólica cuando sus niveles permanecen elevados.
Así, el exceso de alimentos dulces y refinados no solo aumenta el azúcar en sangre…
desordena todo el sistema hormonal y energético del cuerpo.