31/12/2025
Nos pasamos la vida en el tengo que.
Tengo que hacer esto.
Tengo que llegar a aquello.
Y os hablo desde mí, en primera persona,
porque también he vivido ahí.
Poco a poco he ido cambiando algo muy simple,
pero muy poderoso:
del tengo que al me gustaría.
Me gustaría hacer esto.
Me gustaría ir allí.
Y parece una tontería…
pero no lo es.
Porque cuando nos exigimos desde la obligación,
la palabra empieza a hacernos daño por dentro.
Sin darnos cuenta, nos apretamos, nos forzamos,
nos hablamos mal.
Cambiar una sola frase
ya nos saca de la carga del deber
y nos devuelve un poco de libertad.
¿Y cuándo me voy a permitir estar conmigo?
Lo sé… la vida tira:
los niños, la familia, la pareja,
el día a día, los compromisos,
un cumpleaños al que quizá no tengo ganas de ir.
Y aun así, nos empujamos.
Pero permitirnos…
permitirnos ser,
permitirnos estar,
es volver a la presencia,
a este instante que está ocurriendo ahora.
Para mí, esa es una de mis máximas:
vivir el momento presente.
Porque cuántas veces estamos en mañana
o castigándonos por lo de ayer.
Y ahí, sin darnos cuenta,
nos hablamos mal.
Por eso todo empieza por la vibración.
No solo con los instrumentos…
sino con nuestra propia voz,
con nuestra propia palabra. ✨