15/04/2019
Les comparto unas sabias de Daniel Calmels...poder decir "chau" tan oportuno para lo que venimos conversando estos días en relación al periodo de inicio.
“CHAU” Fragmentos de “El cuerpo Cuenta”, ed. Homo Sapiens.
Cuando los adultos se despiden temporariamente de un niño pequeño, cuando tienen que ausentarse, pueden tomar por lo menos dos actitudes: una de ellas es irse sin saludar, teniendo la ausencia un carácter abrupto, súbito, donde el adulto desaparece de la vista del niño sin dar explicaciones, todo consiste en distraer al niño para que no vea la partida; otra opción contempla un aviso previo a irse, una demora, un saludo que comúnmente conjuga un gesto con la mano y una palabra: “chau”. En este segundo procedimiento, a diferencia del primero (ausencia sin aviso), el niño se ubica en un lugar activo.
Esta despedida puede ser útil en la medida que se realice en un tiempo necesario y prudente para que el niño y el adulto se despidan. Debe tener un claro sentido de pasaje y no de estancia. Cuando los padres demoran excesivamente la despedida, se alimenta una necesidad de seguir estando juntos. Aquí el “chau” puede funcionar como un elemento de confusión y transformarse en un gesto desgarrante.
Cabría preguntar a los padres de niños pequeños si le han enseñado a despedirse y cómo funciona este ritual en la vida cotidiana. El profesional que trabaja con bebés, analizando este ritual de despedida encontrará una forma de investigar las relaciones de distanciamiento y cercanía extrema de los cuerpos.
El “chau” se acciona de dos formas diferentes. En una de ellas las madres le enseñan al niño a abrir y cerrar la mano, en otra a agitar la mano, ambas se ponen en práctica en las despedidas, aunque en el niño pequeño el chau de flexión y extensión de la mano parece el más generalizado.
El movimiento que le da identidad al primer gesto está más en el abrir la mano que en cerrarla, no sólo porque la extensión de la mano es de una mayor complejidad comparada con la flexión, sino porque al abrir el niño suelta y se desprende del agarre protector. Las despedidas implican un desprendimiento, una distancia, y la mano infantil comúnmente aprende este tipo de chau.