28/02/2026
Aún me parece irreal.
Hay momentos en la vida que se sueñan tanto, durante tantos años, que cuando finalmente llegan cuesta creer que son verdad.
Durante más de 20 años este fue mi anhelo más grande. Trabajé, luché, persistí y confié incluso en los días más difíciles. Y hoy, con el corazón lleno de gratitud y orgullo, puedo decirlo: soy dermatóloga.
Este logro es el resultado de un camino que no fue sencillo, pero que estuvo sostenido por el amor y el apoyo incondicional de quienes estuvieron a mi lado.
Gracias a Dios, por guiar cada paso.
A mis padres, por enseñarme el valor del esfuerzo y la perseverancia.
A mi esposo, por ser sostén, compañía y fuerza.
A mis hijos, mi motor más poderoso, la razón por la que jamás bajé los brazos.
Y a toda mi familia, que me acompañó en cada etapa de este proceso.
Me hubiera encantado tenerlos a todos conmigo celebrando este momento, pero sé que cada uno forma parte de este sueño cumplido.
Hoy no solo alcanzo una meta profesional.
Hoy abrazo el sueño que me acompañó durante toda mi vida.