09/02/2026
Cuando sostenemos enojo, rabia o pensamientos negativos, el cuerpo también lo expresa, generando bloqueos que pueden convertirse en enfermedad.
Ante una misma situación, no todos reaccionamos igual.
La diferencia está en a quién elegimos escuchar:
¿al cuerpo?, que siente y responde de inmediato,
¿o al ego?, que busca tener razón y justifica el enojo.
Si el enojo fuera realmente saludable, no enfermaríamos.
La enfermedad nace de un pensamiento que perdió el equilibrio.
Es tiempo de hacernos responsables de lo que pensamos y sentimos.
Mírate con comprensión y amor.
Y si no puedes hacerlo solo, pide ayuda.
Con cariño Olga.