13/02/2026
En primer lugar depende de su buena fabricación y conservación: se podrá disponer de antibióticos de buena calidad si se adquieren en una farmacia habilitada, ya que esto garantiza su transporte y almacenamiento en condiciones compatibles con su correcta conservación.
Una vez en casa, conservarlos depende de vos. Si no los almacenas correctamente pueden perder eficacia, producir efectos secundarios inesperados y aumentar el riesgo de intoxicaciones, sobre todo en niños.
Además, una mala conservación puede generar un falso cumplimiento del tratamiento, haciéndote creer que estas tomando algo eficaz cuando en realidad ya no lo es.
Lugares desaconsejados:
-El baño: ambiente húmedo y variable en temperatura.
-La cocina: calor, vapores y exposicion directa a la luz.
-El auto o mochilas: temperaturas extremas en verano o invierno.
-Balcones o zonas exteriores: riesgo de exposición al sol y lluvia.
La humedad, el calor y la luz son los principales enemigos de una buena conservación. Evitá lugares expuestos a estos factores 🚫
Lugares recomendados:
-Una habitación seca, fresca y sin exposición directa a la luz solar.
-A una temperatura constante (entre 15 °C y 25 °C).
-Fuera del alcance de niños y mascotas.
Algunos necesitan refrigeración (2 °C – 8 °C), por ejemplo la insulina, algunas vacunas, antibióticos líquidos o colirios.
¡Cuidado! no los guardes en la puerta de la heladera, ya que está más expuesta a los cambios constantes de temperatura.
Ante cualquier duda, consultá siempre con tu médico o farmacéutico 🙂