08/05/2026
“A veces no procrastinás.
A veces simplemente no tenés ganas.
Pero vivimos en una cultura donde no tener ganas parece estar mal.
Entonces aparece la culpa.
La culpa por descansar.
La culpa por elegir otra cosa.
La culpa por no obedecer automáticamente al deber.
Y ahí empieza el conflicto:
una parte tuya quiere descansar,
otra parte te exige producir.
Tal vez la salida no sea castigarte,
sino aprender a hacer acuerdos con vos.”