05/02/2026
Habitamos mundos que muchas veces creemos naturales, inevitables, dados de antemano. Sin embargo, lo cotidiano también se construye en pequeñas escenas donde el sentir, el hacer y el pensar se entrelazan y producen realidad.
El odio en este escenario no aparece como un sentimiento aislado. Se aprende en gestos mínimos, en palabras repetidas, en silencios que legitiman distancias. Se instala como una forma de sentir que fragmenta la experiencia, que separa al pensamiento del cuerpo y al hacer de la empatía. Allí donde el odio se vuelve costumbre, el encuentro se debilita y la diferencia comienza a percibirse como amenaza.
Pero si los modos de sentir se construyen, también pueden transformarse. En cada clima emocional de época existen fuerzas que intentan moldear cómo miramos, cómo reaccionamos, cómo nos vinculamos. Aun así, persiste un margen, a veces pequeño, a veces frágil, donde es posible interrumpir automatismos y elegir otras formas de habitar lo común.
Pensar nuestras emociones como parte de una trama social permite reconocer que no sentimos en soledad. Sentimos en redes de lenguaje, en historias compartidas, en contextos que influyen sobre nuestras percepciones y decisiones. El sentir organiza el hacer, el hacer confirma formas de pensar, y el pensar legitima modos de sentir que luego circulan y se reproducen colectivamente.
Quizá el desafío sea detenernos a observar esas tramas sin buscar respuestas cerradas. Ensayar resistencias sensibles que nos permitan disminuir el odio por reflejo y abrir la posibilidad de vibrar por elección. No como un gesto individual aislado, sino como una práctica cotidiana que habilite vínculos más habitables.
Hablar de estas experiencias también es una decisión que atraviesa lo personal y lo colectivo. Es una invitación a revisar qué sentimientos sostenemos, qué prácticas reproducimos y qué pensamientos legitimamos cuando convivimos con otrxs.
Tal vez volver a preguntarnos cómo sentimos, cómo actuamos y cómo pensamos sea una forma de cuidar los mundos que estamos produciendo, incluso en tiempos donde todo parece empujar hacia la fragmentación.
Con amor: .psicosocial
Psicología Social para la Vida Cotidiana.