05/03/2026
La práctica —cuando es sostenida con conciencia— nos recuerda algo incómodo y hermoso: que siempre estamos en movimiento.
No hay una versión definitiva de nada.
Siempre hay un espacio más por explorar, algo más por pulir… o simplemente por habitar.
Y eso puede ser desafiante para quienes aprendimos a querer “todo ya”.
Para quienes nos frustramos cuando no tenemos el control que esperábamos.
El yoga es, muchas veces, un baño de humildad.
Porque no importa cuánta destreza tengas, cuando te sentás sobre el mat, tarde o temprano te vas a encontrar con algo que todavía no conocías de vos.
Tal vez no sea físico.
Tal vez sea mental.
Tal vez emocional.
Pero aparece.
Y mientras más sostenés la práctica, más ganas dan de seguir aprendiendo.
✨️Si tenés ganas de habitar ese proceso de transformación que tanto se le atribuye al yoga, te espero en clase.
Si querés recibir info, podés enviarme un mensaje 🤍