26/12/2025
Algunos abrazos no piden permiso y llegan justo a tiempo.
Abrazos de amor, de reencuentro, de “acá estoy”.
Abrazos que contienen cuando las palabras no alcanzan,
cuando la tristeza pesa y el mundo parece detenerse.
Abrazos cálidos, sinceros,
de esos que te cortan la respiración por un instante
y te recuerdan que no estás solo,
que alguien te ve, te siente, te acompaña.
Abrazos que conectan,
que unen historias.
Abrazos que sanan sin prometer nada,
solo estando.
También están los abrazos que hoy se extrañan.
Los que ya no pueden darse con el cuerpo,
pero siguen viviendo
en el recuerdo de un calor que no se olvida
y que, de alguna forma, todavía nos sostiene.
Y están esos otros abrazos, los invisibles,
los que no usan brazos,
pero llegan igual.
Los que se dan con palabras, con miradas,
con gestos simples, con presencia verdadera.
Que este cierre de año nos encuentre agradeciendo cada abrazo recibido
y cada abrazo dado.
Y que en el 2026 no nos falten motivos,
ni tiempo,
ni coraje
para abrazarnos más.
❤️❤️❤️