22/12/2025
Durante mucho tiempo pensé que me frenaba por falta de disciplina.
O porque “no era constante”.
O porque siempre parecía faltar algo más.
Después entendí algo clave:
mi cuerpo no estaba saboteando mi negocio.
Estaba intentando cuidarme.
Cuando un proyecto crece, también crece la exposición, la responsabilidad, la incertidumbre.
Y si nadie nos enseñó a regular eso, el sistema entra en alerta.
No se trata de forzarte a avanzar.
Se trata de crear seguridad interna para que avanzar no duela.
Por eso el orden no empieza en la agenda,
empieza en el sistema nervioso.
Cuando eso se acomoda,
el negocio deja de sentirse como una amenaza
y empieza a sentirse como un camino posible.
Leé el carrousel con calma
y contame:
¿en qué momento sentís que algo adentro tuyo frena justo cuando querés expandirte?
Te leo!
Maky