26/08/2025
¿Por qué hago lo que hago,
y cómo lo hago?
Preguntas que son muy importante hacernos de vez en cuando.
Y me las vengo haciendo con respecto a mis prácticas y a mi servicio.
Después de muchos años de trabajo corporal desde distintas disciplinas y propuestas, me doy cuenta que lo que más me importa a la hora de moverme, es hacerlo sintiéndome bien.
Tener un cuerpo fuerte, flexible y resistente, y una mente calma que me permita sostener y disfrutar de los procesos.
Hoy pienso en el movimiento como un factor de salud, no algo únicamente estético. Pienso en el cuerpo como un templo al que hay que cuidar todos los días, y eso poco tiene que ver con la forma externa (tanto del cuerpo como de lo que hacemos con él).
¿Qué puedo hacer para que esta máquina perfecta que es mi cuerpo, se mantenga fuerte y flexible durante toda mi vida?
¿Que este cuerpo que me permite trabajar, caminar, practicar yoga, entrenar fuerza, hacer verticales, abrazar a mi familia, estar para mis amigas, mimar a mis gatitos, caerme sin lesionarme, llevar cosas pesadas, pueda seguir haciendo todo esto hasta en la vejez?
Pensar mis prácticas corporales en estos términos me llevó a trasladar la pregunta a mi servicio: ¿desde dónde comparto la práctica de yoga? ¿Qué quiero transmitirle a mis alumnxs? ¿Quiero que aprendan a hacer posturas casi acrobáticas, o quiero que aprendan a moverse con mayor consciencia? ¿Quiero que se toquen la cabeza con los pies o que aprendan a cuidar su cuerpo, que es el único que tienen? ¿Quiero que busquen una forma externa vistosa para sacarse una foto y subirla a Instagram, o quiero que aprendan a sostener procesos con integridad?
Y como si fuera poco: ¿cómo hago para que ese mensaje llegue?
Preguntas que me hago -por ahora- sin respuesta, sobre todo desde que empecé la formación con Cami y Marian en , que me terminaron de derrumbar una estantería que ya venía bastante flojita, brindándome un espacio seguro para hacerme estas preguntas, para poder hacer lo que hago con un propósito claro en vez de repetir mensajes que ya no me hacen sentido.
Con la esperanza de llegar a buen puerto: a creer en mi servicio y compartirlo con convicción.