06/01/2026
A veces, ser madre se siente como volver a tener que pedir permiso para todo.
“¿Me lo sostenés un minuto que voy al baño?”
“¿Te lo dejo mientras me doy una ducha rapidísima?”
“¿Podés agarrarlo así como está? Necesito comer algo.”
Lo básico —bañarte, comer, respirar un segundo— pasa a ser algo que solo existe si hay otra persona disponible para sostener al bebé.
Y no es comodidad: es supervivencia. Es ese primer año que te da vuelta la rutina, el cuerpo y el tiempo… y en donde cada mano extra se vuelve un salvavidas.
Ser madre también es esto: entender que cuidarte un poquito depende, muchas veces, de que alguien pueda sostener lo que más querés en el mundo durante cinco minutos.
¿Te pasó? Te leemos en los comentarios.