17/04/2026
Hay algo del psicoanálisis que suele sorprender:
no se trata de “hablar bien”, ni de decir cosas ordenadas.
La regla fundamental, tal como la plantea Sigmund Freud, es mucho más simple (y más incómoda): decir todo lo que se te ocurra.
Ahora bien, ¿por qué algo tan simple puede tener efectos?
Porque cuando se suspende el control sobre lo que uno dice, empiezan a aparecer ciertos puntos donde el discurso tropieza: repeticiones, olvidos, silencios, muletillas.
Desde una lectura más cercana a Lacan, no se trata solo de “expresarse”, sino de poder escuchar cómo el lenguaje te atraviesa.
Ahí es donde la cosa se vuelve interesante:
cuando ya no sos del todo quien maneja lo que dice.
La asociación libre no es una técnica más, es lo que hace posible que algo del inconsciente se ponga en juego.
Podemos decir que eso que va apareciendo al hablar tiene que ver con aquello que se repite en la vida sin que se sepa bien por qué.
Si algo de esto te resuena, ya sabes que no hace falta tener todo claro para empezar.
Podés escribirme y lo vemos…
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Lic. Jazmin M. Berendorf – Psicóloga (UBA)
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