13/02/2026
Hay momentos en los que no falta deseo.
Faltan calma y regulación.
En consulta veo muchas veces esta escena: el encuentro esperado, la conexión presente… y de repente el cuerpo no responde como la cabeza imaginaba.
No es falta de atracción.
No es desinterés.
Muchas veces es ansiedad.
Cuando el sistema nervioso entra en modo alerta, la excitación se apaga. Es biología, no fracaso.
En esos minutos se abren dos caminos:
huir para aliviar la vergüenza…
o quedarse y habitar la incomodidad.
La adrenalina dura poco. La confianza que se construye al atravesarla, mucho más.
Aprender a quedarse, a respirar, a conectar desde otro lugar, cambia no solo el encuentro. Cambia la relación con uno mismo.
💬 Te pregunto:
¿Sos de los que se va cuando algo incomoda, o de los que intenta quedarse?
Te leo.