09/04/2026
En la Teoría Polivagal de Stephen Porges, la defensa pasiva se refiere al estado de inmovilización o colapso mediado por el vago dorsal. Es la estrategia de supervivencia más antigua filogenéticamente y se activa automáticamente cuando el sistema nervioso detecta una amenaza que percibe como inevitable u "omnipresente", es decir, cuando luchar o huir ya no parecen opciones viables.
El cuerpo intenta conservar energía reduciendo drásticamente los procesos metabólicos. Esto se manifiesta como:
Descenso de la frecuencia cardíaca
Reducción de la presión arterial.
Desconexión mental o disociación.
Sensación de entumecimiento, apatía o falta de energía.
A diferencia de la inmovilización segura (como cuando dormimos o meditamos), en la defensa pasiva el sistema detecta un peligro extremo, lo que puede llevar al desmayo, la parálisis o la "muerte fingida" como último recurso de supervivencia.
El sistema nervioso autónomo sigue un orden. Primero intenta la conexión social (vagal ventral); si falla, recurre a la movilización (simpático: lucha/huida); y si el peligro persiste y es abrumador, cae en la defensa pasiva (vagal dorsal).
Este estado es común en situaciones de trauma profundo, donde el individuo "se rinde" biológicamente para mitigar el dolor o pasar desapercibido ante el agresor.
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