15/11/2018
La pesada mochila
Mientras manejaba recordaba aquel acontecimiento que marcó su vida. Resulta sorprendente como hechos tan pequeños como un cachetazo, una pelea, un beso... pueden marcarnos de maneras inusitadas para otros aspectos de la vida. Recordó cuando su padre le dijo lisa y llanamente "no podés".
Fue como una mochila insidiosa, que se hizo carne y cargó de una vez y para siempre. Una mochila abierta que con el correr de los años se hizo más pesada. La llenaron sus novias, sus jefes, sus amigos, sus profesores y hasta sus médicos; la llenaron sus fracasos , sus penurias; pero también la llenaron sus éxitos y alegrías. Era como si todo, de alguna manera, encajaba en la mochila, tornándola más profunda e inquebrantable. La llenó a tal punto que realmente no pudo moverse más.
Un día ya nada lo colmaba. Absolutamente nada. Esa mochila no tenía espacio para más. Simplemente no podía encarar sus días con placer. Vivía por vivir. Ni el mismo sabía explicar qué es lo que le pasaba cuando sus novias le demandaban amor. Pero en el fondo lo sabía. Su padre siempre tuvo razón. El no podía. No podía nada.
Ahora, camino al hospital pudo recordar ese momento. Cuando era pequeño, unos diez años, le había comentado a su padre el deseo de ser pianista.
- No hay plata para eso-dijo su padre seriamente. Además no tenés talento. No podés
Nunca más insistió con el tema. Quizá la seriedad solemne con que se lo dijo. Quizá el hecho de remarcarle su falta de talento... lo cierto es que guardó bien al fondo de la mochila el deseo de ser músico y se dedicó simplemente a hacer lo que todos esperaban que hiciera. Y logró un éxito llamativo en el plano económico. Poseedor de un negocio que le dejaba importantes ganancias y un prestigio para nada desdeñables.
Con el correr de los años su padre fue conociendo a otra mujer con la que planea irse a vivir y formar una nueva familia. Mirta. Ella está a punto de dar a luz. Últimamente su padre se llena la boca con este nuevo hijo. Lo llena de sueños y deseos. Quiere que sea jugador de fútbol. Habla con Mirta de cómo cuando tenga edad lo llevará al club para que de a poco desarrolle el talento futbolero.
Va camino al hospital para conocer a su hermano recién nacido mientras piensa en aquel momento y de cómo lo marcó para siempre. Va pensando en su falta de deseo para la vida. De cómo el “no podés” marcó una y cada una de sus aventuras. Piensa en la mochila, en su estructura, densidad y peso. Por primera vez, él y ella ya no forman uno. Su carácter es ajeno.
Pasa de largo. No se detiene en el hospital. Estaciona en frente de un pequeño edificio con un anuncio en letras llamativas
ESCUELA DE MÚSICA CONTEMPORÁNEA.