03/04/2020
Y ahora qué hago?
Imaginá por un momentos que las emociones son mascotas a tu cuidado y están atravesando con vos una crisis y un aislamiento prolongado, una etapa crítica; cuál de ellas crees que sobrevivirá?
La respuesta es sencilla… sobrevivirá aquella que hayas alimentado mejor!
Qué emoción estás alimentado por estos días?, el enojo?, el miedo?, la confianza? el amor?
Cuánto tiempo al día le dedicás a cada una? Cuantas horas en el día atendés a tu miedo siguiendo minuto a minuto informaciones teñidas de sensacionalismo y de los sesgos de quienes las difunden?
Es protector que hagamos precisamente aquello que irremediablemente baja nuestras defensas y afecta nuestro sistema inmunológico?
El problema con las emociones negativas es que se “instalan”… crean hábito; la tristeza puede convertirse en un vicio, contaminando nuestro modo de verlo todo. Al igual que contra el miedo no hay barbijos, sólo las hormonas saludables y anticuerpos que uno mismo puede generar y las actitudes que elijas tomar cada día, en cada momento son la mejor defensa.
Un pensamiento basada en el miedo es muchas veces tan solo una expectativa, de modo que hagamos que el miedo, la rabia y la tristeza no crezcan, no se reproduzcan, dejemos que se “mueran de hambre” y dediquemos este tiempo y el resto de nuestras vidas a alimentar la alegría en las pequeñas cosas, la fé, la esperanza y el afecto.
Graciela Barna
Coaching
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