15/10/2025
Hoy me puse una máscara. Y mientras me miraba en el espejo, pensé en todas las máscaras que usamos sin darnos cuenta.
En Bioenergética, la “máscara” no es solo algo que cubre el rostro, sino una forma sutil (y a veces muy hábil) de protegernos del dolor, del rechazo o de aquello que no pudimos mostrar cuando éramos más vulnerables.
Aprendimos a sonreír cuando había tristeza.
A ser fuertes cuando en realidad temblábamos.
A mostrarnos “bien” aunque por dentro hubiera un n**o.
La máscara nos ayudó a sobrevivir… Pero con el tiempo, esa misma máscara puede volverse rígida.
El cuerpo se tensa, la respiración se acorta, y lo espontáneo queda atrapado detrás de lo que creemos que “debemos ser”.
El trabajo bioenergético nos invita a volver al cuerpo para soltar esas formas fijas y reencontrarnos con lo real: la emoción, el temblor, la respiración viva, el sentir.
Cuando el cuerpo se mueve, la máscara empieza a caer.
Y lo que aparece, aunque sea frágil, siempre es más verdadero.
💭 ¿Qué máscara sentís que usás más seguido?