08/09/2019
EL REGALO DE LA PRESENCIA, LOS PELIGROS DE LOS CONSEJOS.
Mis dudas acerca de los consejos comenzaron con mi primera experiencia en una clínica para tratar la depresión, 35 años atrás. La gente que trató de sostenerme y apoyarme tuvo buenas intenciones. Pero, la mayor parte del tiempo, lo que hicieron me dejó un sentimiento de mayor depresión. Algunos fueron por el lado de curas naturales: "Por qué no sales y disfrutas de los rayos del Sol y del aire fresco? Todo esta floreciendo y es un día tan bello!" Cuando estás deprimido, tu comprendes, sabes intelectualmente que todo es bello allí afuera. Pero tu no puedes sentir ni una pequeña pizca de esa belleza porque tus sentimientos están mu***os, y el hecho de que te recuerden ese hueco, ese espacio, esos datos, es aún más deprimente .
El alma humana no desea ser advertida o reparada o salvada. Ella simplemente quiere ser vista, sentida, escuchada y acompañada exactamente así como está. Cuando nosotros hacemos esa profunda reverencia al alma de una persona sufriendo, nuestro respeto y estima refuerza, fortalece los recursos sanadores del alma, los únicos recursos que pueden ayudar a atravesar superar ese estado a aquel que sufre. Muchos de los tipos de personas que desean ayudar, están más preocupados en ser vistos como buenos asistentes, ayudantes, auxiliares al estar ellos sirviendo a las profundas necesidades de la persona en dolor, en sufrimiento.
Cuidar y acompañar toma tiempo y paciencia, algo de lo que solemos carecer. Especialmente, cuando estamos en presencia de un sufrimiento tan doloroso, difícilmente podemos soportar estar allí. Durante mi depresión, hubo un amigo que realmente ayudó. Con mi autorización, Bill vino a mi casa cada día alrededor de las 16hs, me sentaba en una simple silla, y le daba un masaje a mis pies. Él raramente decía una palabra. pero, de alguna manera, él encontró un lugar en mi cuerpo donde yo podía tener un sentimiento de conexión con otra persona, liberando mi espantoso sentimiento de aislamiento mientras soportaba, como testigo silencioso, mi condición.
Ofreciéndome esta silenciosa compañía por un par de meses, durante días adentro y días afuera, Bill ayudó a salvar mi vida. Sin temor de acompañarme en mi sufrimiento, él logró que yo sintiera menos miedo de mi mismo, Él estuvo presente, simplemente presente.
Nosotros no tenemos "reparaciones" o "salvaciones" para ofrecer a aquellos que sufren profundamente. Nosotros tenemos algo aún mejor, nuestro regalo propio, único, en forma de presencia personal y atención, el tipo de presencia y atención que invita al alma del otro a compartir amable y gentilmente .No den consejos, solamente si alguien insiste. A cambio, estén completamente presentes, escuchen profundamente, y hagan el tipo de preguntas que le dan al otro la oportunidad de expresarse más acerca de su propia verdad, cualquiera ésta pueda ser .El alma existe y está completamente construida de atención, de habilidad para escuchar.
Parker J Palmer
del FB DE Amanda Ajeet