25/11/2020
Mis hijos me juzgan porque me duele la muerte de Diego Maradona. Me hablan de su extravío y sus pecados. No tengo argumentos para responder, no tengo palabras para contarles como lleno de magia y entusiasmo la vida de ese chico de 15 años que, como Diego a esa edad, no tenía nada, nada. No puedo contarles como puso el puño en alto de un país entero, un pais humillado por la derrota en la guerra, como unio a ese pueblo que se humilló a sí mismo soportando una criminal dictadura por años. No puedo, no quiero que vean mis lágrimas cuando pienso en ese hombre fallido, en ese gladiador salido de la villa, en ese adolescente que fui, en ese país roto una y mil veces. Gracias Diego. No me avergüenza duelar por vos.