17/03/2026
Todos vamos atravesado duelos en nuestro camino, algunos devastadores y precisamente en esos, en los que el mundo se te derrumbó ...y no sentis la tierra firme bajo tus pies, precisas gente que este presente ⚘️
Me encontré esto y lo comparto ⚘️
GENTE QUE ACOMPAÑA
No he venido a iluminar el camino.
No traigo antorchas ni mapas secretos.
No sé todas las respuestas
ni pretendo tenerlas.
Vine a recorrerlo contigo…
hasta que vuelvas a ver el sol.
Hay momentos en la vida en que uno
no necesita maestros, ni discursos,
ni gente que hable
desde la comodidad de la otra orilla.
Lo que uno necesita es presencia.
Alguien que se siente cerca
cuando el alma se quiebra.
Alguien que no huya
cuando el dolor se vuelve incómodo.
Alguien que no tenga prisa
por arreglar lo que duele.
Hay gente que quiere salvarte.
Gente que quiere explicarte.
Muchos que quieren corregirte.
Pero la gente que verdaderamente sana
hace algo mucho más sencillo:
se queda...
Se queda cuando lloras sin saber por qué.
Se queda cuando el silencio pesa
más que las palabras.
Se queda cuando los días se vuelven grises
y el mundo parece seguir girando sin ti.
No te empujan ni presionan.
No te exigen que seas fuerte.
No te están recordando a cada paso
cómo deberías sentirte.
Caminan a tuu ritmo.
Te esperan en tus pausas.
Rezan por ti en tus noches largas.
Porque el dolor —cuando se comparte—
no desaparece,
pero deja de sentirse como un abismo.
No te salvan.
No te sanan.
Son personas raras
que no vienen a brillar más que tú.
Vienen a caminar contigo en la noche
hasta que tus propios ojos
recuerden cómo reconocer la luz.
Y si algún día la vida te lo permite…
sé tú también
de esa gente que acompaña.
No de la que presume sabiduría,
sino de la que ofrece presencia.
Porque a veces
lo más parecido a un milagro
no es alguien que te salve,
sino alguien que se queda contigo
hasta que vuelvas a ver el sol.
Fernando D'Sandi