La terapia vibroacústica es un método de Musicoterapia Receptiva, en el cual el terapeuta facilita al paciente la entrada a estados de receptividad y de relajación profunda, a través de experiencias musicales vibroacústicas de baño sonoro, e imaginería mental. Dependiendo de los objetivos clínicos, puede ser utilizado como un tratamiento en sí mismo o como una intervención clínica que se realiza
en algún momento del proceso terapéutico de un paciente. El procedimiento básico de esta intervención terapéutica, implica recostar al paciente en una camilla, donde percibe las vibraciones de los cuencos sonoros tibetanos de baja frecuencia y sonoridad modulada que están ubicados en contacto directo con su cuerpo y sonidos de otros cuencos de otras alturas, ejecutados por el terapeuta.