25/02/2026
🔸Muchas veces no es prudencia.
Es el ideal de hacerlo perfecto.
Estar 100% seguros.
No equivocarse.
No perder nada.
No arrepentirse.
La fantasía de la decisión perfecta es seductora.
Casi tanto como imposible.
(Spoiler: eso no existe.) 😉
Entonces aparece una solución silenciosa:
postergar.
“Voy a responder ese mail mañana, así lo pienso mejor.”
– “No corto ahora porque capaz después me arrepiento.”
– “No acepto el nuevo trabajo por ahora… me podría llegar una oferta mejor.”
– “Cuando esté un poco más seguro arranco.”
Pero decidir implica renunciar.
Siempre algo queda afuera. (Y no, no es un error. Es la condición misma de decidir.)
Y cuando el ideal de certeza se vuelve absoluto, la decisión se inhibe.
No porque falte capacidad.
Sino porque sobra exigencia.
💭¿Qué decisión estás postergando esperando certeza? 🪶