29/05/2025
RAYMUNDO FILMAR PARA VENCER
(49 años de la desaparición de )
"Nosotros no hacemos films para morir, sino para vivir, para vivir mejor. Y si se nos va la vida en ello, vendrán otros que continuarán"
Luego de un importante recorrido cinematográfico y con varias películas a cuestas, se dio cuenta que no le interesaba en lo más mínimo ser un teórico en materia cinéfila. Su fuerte estaba en la práctica, en la acción, en los hechos concretos, en la praxis. Y, no tanto en las conceptualizaciones teóricas sobre este campo. Eso no le gustaba. Raymundo prefería actuar, internarse en el propio ámbito donde había que filmar, ahí donde vive la gente, ése era su campo específico. Prefería estar, verlo con sus propios ojos, no discernir sobre las posibilidades y los alcances teóricos del cine, o las tantas y aburridas fundamentaciones académicas sobre el lenguaje cinematográfico en el marco de una charla de café. Eso lo odiaba. Sabía esto, lo supo hace mucho tiempo atrás, desde el momento en que decidió abandonar la carrera de Cine en la Universidad de La Plata porque sentía que perdía el tiempo. Se dio cuenta que para hacer cine no hacía falta continuar con la carrera. Y mucho menos un cine que se proponga indagar acerca de la problemática social latinoamericana. En su viaje al nordeste de Brasil y el contacto con la gente del Sertao Brasilero, aprendió mucho más que en la Universidad. La tierra quema confirmó varias de sus hipótesis sobre el cine documental, crítico y de denuncia que pretendía como realizador. La Tierra Quema marcó el camino y también le sirvió para ver otro de los tantos tentáculos del monstruo a combatir, de ese enemigo: el imperialismo y sus estructuras nacionales en Latinoamérica.
Un 27 de mayo de 1976 Raymundo Gleyzer era secuestrado por un grupo de tareas de la ultima dictadura militar. Raymundo ya era uno de los más talentosos del cine social latinoamericano. Hoy, su obra sigue siendo un arma cargada de futuro.