05/02/2026
💫 Cuando tu madre envejece, el vínculo cambia para siempre
Ser hija ya no es lo mismo cuando ella empieza a necesitarte.
💫 Algo en vos se mueve cuando tu madre envejece.
No sos la misma hija.
Porque ser hija cambia cuando el tiempo empieza a pesar sobre ella…
y también sobre vos.
💫 El vínculo se reescribe en silencio.
La amás más.
Y al mismo tiempo aparece un miedo nuevo, profundo, constante.
Cada arruga, cada olvido, cada pausa te recuerda que el reloj ahora corre distinto.
💫 Eso tiene nombre: duelo anticipado.
Empezar a despedirte mientras todavía está.
Estar… y ya sentir la pérdida rondando.
Amar con el corazón abierto y vulnerable.
💫 Y llega la culpa.
Culpa por cansarte.
Culpa por querer ayudar y no saber cómo.
Culpa por desear vivir tu vida sin dejar de estar para ella.
💫 Muchas hijas cuidadoras viven esta ambivalencia:
amar profundamente
y sentirse desbordadas al mismo tiempo.
Un día dejás de ser solo hija…
y empezás a ser sostén.
💫 Acompañás decisiones, miedos, fragilidades.
El rol se invierte.
Y eso pesa, incluso cuando hay amor.
Hay una soledad difícil de explicar…
porque nadie te enseñó cómo ser hija de una madre que envejece.
💫 Con el tiempo ocurre algo más.
Dejás de verla solo como madre
y empezás a verla como mujer.
Con su historia, sus duelos, sus límites.
Eso también es amor maduro.
💫 Duele, sí.
Pero también transforma.
Te vuelve más humana, más presente, más consciente de lo esencial.
Ser hija de una madre mayor no es solo acompañarla a ella…
es aprender a despedirte
sin irte de su lado.
✨ Si esto te resuena, no tenés que atravesarlo sola.
Puedo acompañarte en este proceso con contención y claridad.
Consultora Psicológica – Mirta Molina