13/12/2025
Las fiestas: fin de año, feriados largos, fechas clavetienen una relación real (aunque muchas veces negada) con el aumento de cesáreas innecesarias. No es una conspiración, es una combinación de factores organizacionales, culturales y médicos que vale la pena entender con lupa.
Durante fiestas:
Hay menos personal
Se reorganizan guardias
Se busca “ordenar” nacimientos
Esto empuja a:
Programar cesáreas
Acelerar partos que podrían seguir su curso fisiológico
El problema no es la cesárea en sí, sino hacerla sin indicación médica real.
El trabajo de parto:
No respeta horarios
Puede durar muchas horas
Tiene pausas, avances y retrocesos normales
En contextos festivos suele haber:
Menos paciencia
Más intervenciones “por las dudas”
Frases como “no progresa” sin criterios claros
El sistema médico occidental prioriza:
Previsibilidad
Rapidez
Riesgo legal mínimo
El parto fisiológico, en cambio:
Es impredecible
Requiere presencia y espera
No se puede apurar sin consecuencias
En fiestas, esa tensión se vuelve más fuerte.
Una cesárea salva vidas cuando está bien indicada, pero cuando no:
Aumenta riesgos en la recuperación
Impacta en futuros embarazos
Puede afectar el inicio del vínculo y la lactancia
Deja huella emocional si no fue deseada.
Para ayudar a prevenirlas:
Información clara durante el embarazo
Plan de parto hablado (no solo escrito)
Acompañamiento continuo (doula, pareja, equipo empático)
Elegir instituciones y profesionales con bajas tasas de cesárea
Saber que esperar también es una conducta médica válida
"El parto no se adapta al calendario,
el sistema debería adaptarse al parto"