15/09/2025
Tener un cuerpo.
Hoy en día tener un cuerpo se puede confundir con esto de desarrollar músculos o de modificar a través de la cirugía estética aspectos que que no nos gustan de nosotros mismos.
O bien llevar a cabo todo esto de hacer fotos que son fotos que poco tienen que ver con nuestro cuerpo pero que nos hacen sentir agradables para el otro en la virtualidad. Pero esto no tiene que ver con nuestro cuerpo. No únicamente.
Nuestro cuerpo con el cual convivimos desde el nacimiento hasta la muerte es algo con lo cual estamos habituados a convivir, en una convivencia silenciosa, pero que da señales de disconformidad en algunos momentos .Por ejemplo en la niñez muchas veces aparece esta disconformidad porque el cuerpo tiene que atravesar vicisitudes como la de separarse del cuerpo de la madre.
El cuerpo es un convidado de piedra muchas veces ,que solo se manifiesta a través de síntomas físicos , dolor y malestar, cuando no se lo tiene en cuenta de ninguna manera.
Me pregunto si a partir de la introducción de las redes sociales la internet y las formas virtuales de hacer lazo social ese cuerpo ha perdido cierta forma protagónica en nuestra vida.
Hoy los chicos menores de 12 años por ejemplo que han nacido dentro de la virtualidad evaden esquivan el cuerpo y no lo necesitan pareciera a la hora de desarrollar esto de hacerse de un cuerpo sexuado.
Contra lo que tiempo atrás se observaba del cuerpo a cuerpo de los adolescentes hoy en día encontramos el cuerpo representado por avatares por imágenes perdido en una soledad de la cual no lo rescatan los juegos electrónicos ni la sexualidad pornográfica.
Me lleva esto a pensar cómo hacer con estos adolescentes que aún no lo son pero que están entrampados con la anuencia de los adultos y su sobreestimación de la tecnología.
Las redes y los juegos en red son una trampa sobre todo para quienes no conocen otra manera de vincularse.
Los mayores, los que nacimos en una era pre tecnológica previrtual, v sabemos que existe la rayuela y que uno puede andar con un pie por un breve instante pero luego tiene que poner el otro en el suelo. Y el cuerpo nos da algo de lo que se llama como plomada en la arquitectura.
Esto es algo que los niños y adolescentes de hoy en día no han comprobado de manera presencial. No tanto como no mucho tiempo atrás.
El cuerpo se manifiesta de una manera diferente en estos momentos donde la posibilidad de la sexualidad adquiere una solución a través de la pornografía virtual y de los juegos en red. Donde un Elon Musk aparece buscando novia en una robot.
Donde en Japón la sexualidad de los hombres se limita muchas veces a muñecas inflables robóticas y a sillones de masajes.
El lazo sexual o el lazo social está atravesado por la virtualidad hoy en día.
Por lo tanto la selfie aparece como un modo de construcción de lo que querríamos ser y finalmente lo logramos en desmedro de nuestro cuerpo real que queda excluido.
Pensar estas cosas me parece algo sumamente importante para ir leyendo el mundo de quiénes hoy habitamos esta era virtual sin otra alternativa ni traducción.
Sin el cuerpo como anclaje o plomada ante un mundo que fácilmente pierde así sus dimensiones y hasta la ley misma de gravedad, algo tan observable hoy en día en los llamados ataques de pánico.
Reflexión esta para seguir trabajando