26/05/2022
La herida interior
Dr Sergio Pereira Vitale
Los días van pasando, y se van acumulando las hojas del calendario desgranándose conforme avanza el tiempo.
Quizás la vida nos quiera mirar, acurrucada en un rincón de aparente olvido, y en esa apariencia intentamos poner buena cara, pero… ¿y por dentro?
A medida que avanzamos en años, el tiempo pasado nos va calando cada vez más hondo y en lo profundo del ser todo se esconde en nébula poco clara.
Puede ser quizás una imagen, un hecho, un sueño, o encontrarnos con algo o con alguien, aquello que nos traiga algo que creíamos superado… o quizás no.
Una vez escuché a alguien decir que, en ciertas escuelas de pensamiento, se considera que todo ser humano lleva en si mismo una herida interior. Así, si estamos heridos en mayor o menor medida, ¿cómo hacer para subsanar eso que nos ha hecho daño? ¿Cómo atenuar lo profundo de las lágrimas contenidas? ¿Cómo nadar en el mar de la desdicha? ¿Sería factible?
Desde lo que podemos leer de homeopatía, sabemos que si existen hechos dolientes que llevamos por mucho tiempo, no es simple, no es sencillo subsanarlos anímicamente. Eso nos puede demorar más que lo que podamos imaginar.
Muchas veces nos han dicho que un tropezón no es caída. Pero si caemos, podremos volver a levantarnos. Esto ¿es realmente asi…?
En la adaptación que implica lo cotidiano, muchas veces por ciertos mecanismos de defensa de nuestra personalidad, llevamos lo acontecido hacia adentro, hacia un espacio tiempo apenas perceptible, como si fuera una adaptación para seguir adelante.
Podría acontecer que la herida interior fuese tan grande que alcance a desmotivarnos, a llevarnos a un costado del camino, a intentar ver la realidad desde una situacion de testigo, siendo, quizás, cada vez más difícil ser protagonistas del cambio que anhelamos alcanzar.
He podido ver alguna vez, el caso de algunas personas que al pasar por un muy buen momento de su vida, lloraban, por recordarse algun hecho triste ocurrido en su propia infancia. Como si fuera una sombra dispuesta a eclipsar toda luz del camino futuro….
Desde la homeopatia, también decimos que es necesario tomar conciencia de cómo se predispone nuestra propia esencia vital, en el sentido de que a veces puede que sea enérgica, fuerte, otras pálida, débil, y otras, cambiante como la aguja de una veleta en lo alto de un tejado…
Sabemos que por el perfil de personalidad que cada uno de nosotros tiene, si bien la manera de reaccionar difiere, muchas veces esta reacción no nos alcanza para lograr el equilibrio perdido, y algo inconsciente aflora como un síntoma nuevo, una mañana en la que nos tomamos unos minutos más para mirarnos al espejo…
Entonces… ¿Somos o estamos? Cómo trascender la zozobra de los días, ¿cómo aclarar por donde va un camino seguro para sentirse mejor? ¿Es factible?
Desde la homeopatia unicista, y desde la medicina antroposófica, existen sustancias naturales capaces de impulsar nuestra propia fuerza vital, y devolvernos un equilibrio que considerábamos perdido, toda vez que algo o alguien nos lastimó, y heridos en lo profundo, nos inundamos de lástima por nosotros mismos, lastimándonos, quizás, aún más.
Todo laberinto tiene su salida. Y aunque las sombras amenacen incrementar la niebla que dificulte nuestros pasos, hay una luz al final del sendero, que lentamente quizás se nos venga acercando a paso cansino, pero certero.
Cuando lo profundo de la vida nos duela, y la herida interior nos parezca insondable, desde la superficie de nuestra propia consciencia, y desde lo que la buena medicina nos ofrezca desde lo natural, habrá manera de cicatrizar y salir, de reparar lo que creíamos perdido, y simplemente aguardaba el mejor momento para ser superado.
Dr Sergio Pereira Vitale
Médico homeópata unicista
Medicina antroposófica
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drsergiopvitale@gmail.com