La Casita

La Casita Creamos este espacio para informar nuestras actividades. La Fundación La Casita es un centro de atención y prevención para adolescentes y jóvenes y su familia.

Su origen se remonta al año 1985, donde los Licenciados Rosina Crispo, Diana Guelar y Eduardo Figueroa -en ese entonces parte del Equipo-, comenzaron a investigar y trabajar en equipo creando el Centro de Trastornos del Comer (CTC), dentro del marco del Centro Privado de Psicoterapias de Buenos Aires. Atentos al crecimiento y la complejidad de la problemática del adolescente y su familia en nuestra sociedad, constituimos en 1995 un grupo multidisciplinario de profesionales independientes, para el abordaje integral de problemáticas vinculadas con esta etapa del Ciclo Vital Familiar, y continuamos con nuestra especialización en la atención de los Trastornos de la Alimentación en sus diversas formas de presentación: Bulimia Nerviosa, Anorexia Nerviosa, Trastornos No Específicos, Binge Eating Disorder y también de la problemática vinculada con la obesidad en esa etapa vital. Actualmente nos hemos constituido en una Fundación, y el grupo original de ocho profesionales, se ha ampliado a más de 20, contando con la colaboración de todos tal como figura en “Nuestro Equipo” para cubrir las áreas de Medicina y Nutrición, Psiquiatría, Psicología y Talleres de Expresión Artística y Creatividad.

Los trastornos de la conducta alimentaria no siempre se ven en gestos extremos.Muchas veces se sostienen en micro conduc...
08/04/2026

Los trastornos de la conducta alimentaria no siempre se ven en gestos extremos.
Muchas veces se sostienen en micro conductas que pasan desapercibidas, se naturalizan o incluso se confunden con “hábitos”.

Pequeñas reglas.
Rituales silenciosos.
Pensamientos constantes.
Estrategias que desde afuera parecen mínimas… pero que por dentro ocupan muchísimo espacio.

Y justamente porque no siempre se notan, muchas personas siguen sufriendo sin recibir ayuda a tiempo.

No hace falta “verse grave” para que algo esté doliendo.
Cuando la comida, el cuerpo o el control empiezan a ocupar demasiado lugar, también es importante prestar atención.

Lo que no siempre se ve, igual merece cuidado.

Cuando todo se siente demasiado intenso, el cuerpo, la comida, el control o el silencio pueden volverse formas de intent...
07/04/2026

Cuando todo se siente demasiado intenso, el cuerpo, la comida, el control o el silencio pueden volverse formas de intentar sostener lo que desborda.

Pero necesitar alivio no es lo mismo que no querer estar.
Y aunque hoy no sepas cómo ponerlo en palabras, eso que sentís merece ser escuchado y acompañado.

No todo lo que pesa se ve.
Y no todo lo que duele se entiende desde afuera.

Muchas veces desde afuera parece que “el problema es la comida”.Pero en realidad, lo alimentario suele ser solo la parte...
06/04/2026

Muchas veces desde afuera parece que “el problema es la comida”.
Pero en realidad, lo alimentario suele ser solo la parte visible de algo mucho más profundo.

Detrás del control, de las reglas, de la rigidez o de las conductas repetidas, muchas veces hay intento de sostén.
Una forma de calmar, ordenar o regular algo interno que se siente demasiado intenso.

Por eso, soltar esas conductas no es simplemente “comer distinto”.
Es dejar atrás una manera de sobrevivir emocionalmente, aunque duela, aunque no alcance, aunque ya no haga bien.

Y ahí es donde el acompañamiento importa tanto:
no para juzgar ni simplificar, sino para ayudar a construir otras herramientas posibles.

No es falta de voluntad.
Es sufrimiento que necesita ser comprendido, no minimizado.

A veces el problema no es la comida.Es lo que la comida intenta tapar.Porque cuando no sabés cómo poner en palabras lo q...
01/04/2026

A veces el problema no es la comida.
Es lo que la comida intenta tapar.

Porque cuando no sabés cómo poner en palabras lo que te pasa, el cuerpo empieza a hablar por vos.
En restricciones, en excesos, en culpa, en control.

Y desde afuera parece algo “simple”.
Pero desde adentro… es otra cosa.

Es intentar calmar algo que no tiene nombre.
Es querer sentir un poco de orden cuando todo adentro se siente caótico.
Es encontrar una forma —la que sea— de sostenerte.

Por eso no alcanza con decir “comé mejor” o “relajate”.
Porque el síntoma no es el problema.
Es la forma que encontró tu psiquismo para sobrevivir.

Y cuando eso se entiende,
el abordaje cambia.

Se vuelve más humano.
Más profundo.
Más real.

Y recién ahí, algo empieza a aflojar. 💛

A veces parece que el problema es la comida.Pero cuando mirás más profundo, aparece otra cosa: control, miedo, necesidad...
31/03/2026

A veces parece que el problema es la comida.
Pero cuando mirás más profundo, aparece otra cosa: control, miedo, necesidad de sostener.

Los trastornos de la conducta alimentaria no empiezan en el plato.
Empiezan en lo que no se pudo procesar de otra forma.

Y ahí es donde el abordaje cambia todo.

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30/03/2026

Durante mucho tiempo se creyó que los trastornos de la conducta alimentaria eran “cosa de mujeres”.
Y eso hizo que muchos hombres sufran en silencio.

Porque cuando sos hombre, parece que no podés decir que te duele tu cuerpo.
Que no te gusta lo que ves en el espejo.
Que la comida también te genera conflicto.

En esta entrevista, .khe pone en palabras.
Y no es menor.

Hablar de esto es empezar a romper algo que viene haciendo daño hace mucho: el silencio.

Los trastornos de la conducta alimentaria no discriminan.
Pero el acceso a la ayuda, muchas veces sí.

Y ahí es donde tenemos que empezar a mirar distinto.

Porque no es sobre comida.
Es sobre lo que pasa adentro.

Desde afuera, un trastorno de la conducta alimentaria muchas veces se simplifica en la comida: en lo que alguien come, e...
20/03/2026

Desde afuera, un trastorno de la conducta alimentaria muchas veces se simplifica en la comida: en lo que alguien come, evita o controla.

Pero por dentro, la experiencia suele ser mucho más compleja.

No se trata solo de hambre o saciedad.
Se trata de emociones que abruman, que no encuentran un lugar claro, que cuestan nombrar o sostener.

Y en ese intento de lidiar con lo que se siente, la comida —o el control sobre ella— puede volverse una forma de regular, de escapar o de anestesiar.

Por eso no alcanza con decir “solo comé” o “dejá de hacerlo”.
Porque no es solo una conducta: es una forma de sostener algo que, de otra manera, se siente insoportable.

Entender esto no es justificar el trastorno.
Es empezar a mirarlo con más profundidad, con menos juicio y más humanidad.

Y desde ahí, abrir la posibilidad de construir otras formas de habitar lo que pasa adentro, sin tener que enfrentarlo en soledad. 💜

GRUPO PARA ADULTOS 🫶🏻
19/03/2026

GRUPO PARA ADULTOS 🫶🏻

Hay algo que al principio se siente como alivio.Como si por fin algo encajara. Como si dentro del desorden, apareciera u...
18/03/2026

Hay algo que al principio se siente como alivio.
Como si por fin algo encajara. Como si dentro del desorden, apareciera una forma de sostenerse.

No es solo la comida.
Es la sensación de tener control cuando todo lo demás se escapa.
Es una manera de calmar, de tapar, de no sentir tanto.

Y por eso cuesta tanto soltarlo.
Porque no es simplemente “dejar un hábito”.
Es dejar algo que, en algún momento, sostuvo.

Pero con el tiempo, eso que parecía ayuda empieza a achicar la vida.
A ocupar los pensamientos.
A filtrar cada decisión.
A alejar de otros.
A alejar de uno mismo.

Y casi sin darte cuenta, ya no estás eligiendo.
Estás atrapado en algo que antes parecía darte control.

No hay nada de débil en eso.
Hay algo humano intentando sobrevivir con las herramientas que tiene.

Pero también hay otra posibilidad.
Una donde no tengas que seguir sosteniendo todo solo.
Una donde lo que duele pueda empezar a decirse, en lugar de esconderse.

Porque no se trata de perder el control.
Se trata de volver a encontrarte con vos. 💜

A veces un trastorno de la conducta alimentaria no aparece como algo “malo” desde el principio.Al contrario, puede senti...
17/03/2026

A veces un trastorno de la conducta alimentaria no aparece como algo “malo” desde el principio.
Al contrario, puede sentirse como una solución.

Como una forma de ordenar, de calmar, de tener control cuando todo lo demás se siente incierto.

Y por un momento… parece funcionar.

Pero con el tiempo, lo que parecía ayuda empieza a ocupar cada vez más espacio.
En los pensamientos.
En la energía.
En los vínculos.
En la vida.

Y ahí es donde deja de ser una herramienta…
y se convierte en una carga difícil de soltar.

Por eso no se trata de “simplemente dejarlo”.
Porque en algún momento cumplió una función.

Entender eso no lo justifica, pero sí permite mirarlo con más profundidad, sin juicio, y empezar a abrir un camino distinto.

Uno donde no haya que seguir sosteniendo en soledad lo que duele. 💜

Cuando pensamos en un trastorno de la conducta alimentaria, muchas veces imaginamos solo lo que pasa en el plato: lo que...
16/03/2026

Cuando pensamos en un trastorno de la conducta alimentaria, muchas veces imaginamos solo lo que pasa en el plato: lo que se come, lo que se evita, lo que se controla.

Pero la mayoría de las veces, la historia empieza mucho antes.

Empieza en emociones que se vuelven difíciles de sostener.
En la necesidad de controlar algo cuando todo parece desordenado.
En la presión por encajar, por cumplir expectativas, por sentirse suficiente.

La comida termina convirtiéndose en un lenguaje.
Una forma de expresar, regular o silenciar algo que por dentro pesa demasiado.

Por eso los trastornos de la conducta alimentaria no se reducen a la comida ni al cuerpo.
Son experiencias complejas que atraviesan lo emocional, lo psicológico y lo vincular.

Y entender eso cambia la forma en que miramos, hablamos y acompañamos. 💜

A veces un comentario dura apenas unos segundos.Pero lo que despierta por dentro puede quedarse mucho más tiempo.En los ...
13/03/2026

A veces un comentario dura apenas unos segundos.
Pero lo que despierta por dentro puede quedarse mucho más tiempo.

En los trastornos de la conducta alimentaria, las palabras sobre el cuerpo, el peso o la comida no siempre se reciben como pensamos.
Lo que para alguien puede parecer un halago, para otra persona puede convertirse en presión, miedo o culpa.

Los TCA no viven solo en el plato.
También viven en los pensamientos, en las miradas, en lo que se dice —y en lo que se repite en silencio después.

Por eso hablar del cuerpo nunca es neutral.
Y elegir nuestras palabras también puede ser una forma de cuidado. 💜

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Arribeños 2606
Buenos Aires
1406

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