08/10/2025
JOYCE MC DOUGALL: EJEMPLO DEL PLURARISMO CRITICO
Hay imaginación y rigor en sus libros, así como una densa trama conceptual La recorreré sin pretender ser exhaustivo, para promover un debate.
Son relevantes las oposiciones/articulaciones entre:
—escena primaria-Edipo
—narcisismo-objetalidad
—identidad subjetiva-identidad sexual
—genealogía de las angustias
—pasaje del cuerpo biológico al erógeno
—la escena primaria y la sexualidad arcaica
¿Cómo pensar la relación entre el registro narcisista y el objetal? Más que señalar una división tajante sólo son pensables las problemáticas narcisistas subordinándolas a la trama edípica y su prototipo: la escena primaria. Si bien el Edipo sigue siendo la referencia central la escena primaria tiene, para McDougall, un lugar privilegiado. Sus remodelamientos testimonian modificaciones sucesivas: el reconocimiento de la alteridad es seguido por el descubrimiento, igualmente traumático, de la diferencia entre los s**os y la renuncia a la bisexualidad.
McDougall escribió cuatro libros indispensables para dar cuenta de su obra. Alegato por una cierta anormalidad (1978),Teatro de la Mente (1982),Teatro del Cuerpo (1989) Las Mil Caras de Eros (1996). Comenta cómo ha construido su itinerario clínico-teórico. y cómo ha ido tomando y desprendiéndose de las ideas de Klein, Lacan y hasta del mismo Freud. Según sus propias palabras: "En diversas oportunidades se me acusó, por ejemplo, de atreverme a utilizar conceptos teóricos kleinianos o lacanianos siendo que yo no me identificaba en modo alguno como analista kleiniana o lacaniana, ni en la teoría ni en la práctica. Con igual sorpresa noté que otros me criticaban por ser una clínica y teórica 'ecléctica'. En rigor, me considero, como profesional, una freudiana clásica, y si bien mis hipótesis pueden poner en tela de juicio algunos de los conceptos más venerados por Freud, entiendo que son una extensión de sus puntos de vista básicos, teóricos y clínicos. Pero me siento impulsada a agregar... ¡que la misma afirmación harían los kleinianos, lacanianos, hartmannianos, winnicottianos y kohutianos, así como los adherentes a casi todas las demás escuelas de pensamiento psicoanalítico! En la medida en que todos nos zambullimos en el misterioso funcionamiento de la psique humana y estamos decididos a buscar la verdad en este campo escurridizo, pertenecemos a la misma familia. El cambio psíquico se produce en todas la variantes de tratamiento psicoanalítico, por más que lo practiquen profesionales con conceptos teóricos y enfoques técnicos sumamente divergentes entre sí”
Joyce McDougall ha escuchado el relato de sexualidades distintas, Y no le fue necesario encasillar lo nuevo en lo consabido. Muchas fueron descriptas por los literatos. Lo nuevo estribaría en una actitud menos prejuiciosa. Sexualidades distintas, claro, pero ¿distintas a qué? ¿Nos atreveríamos a utilizar la noción de “normalidad” sin redefinirla? Y en redefinirla como sujetos históricos inscriptos en un contexto ideológico y social.
Todo el mundo tiene derecho a opinar. A decir que tal modo de vivir es patológico o sintomático o perverso. La moral. Las buenas costumbres. Pero un analista ante un analizando está siempre frente a un enigma que no se anula mediante la adjudicación de etiquetas nosográficas (neurosis, psicosis, perversión). A ese enigma lo enfrenta desde la escucha de lo singular.
Joyce McDougal teoriza acerca de las neo-sexualidades, que son nuevas por su nueva mirada, por su nueva escucha, pero que no dejan de ser la sexualidad de Freud.
Para el lactante, la madre es el escudo protector que interpreta su necesidad de alternar estimulación y quietud, que en tanto fallido, genera una representación corporal arcaica con indiscriminación entre el cuerpo materno y el del niño. De la carencia al vacío y del vacío a una solución sexual adictiva. Cuesta aceptar ciertos traumas y heridas narcisistas, la alteridad, la diferencia de los s**os y las generaciones, la muerte inevitable. He allí, junto a la roca de la anatomía (mapeada por Freud), la roca de la alteridad, que genera ansiedades de fragmentación, de fusión o de invasión por el otro.
Joyce McDougall solo denomina perversión aquellos cuadros en que no se considera ni el deseo ni la necesidad del compañero (abuso sexual de menores, violación, exhibicionismo). Relaciones sexuales impuestas a otro no consintiente.
Las neosexualidades son polimorfas pero no perversas, con sus escenarios y sus narrativas, sus objetos y sus juegos. ¿Por que? Porque tiene que pactar con escenarios y guiones que le permiten que sus angustias de castración, de aniquilamiento, su identidad sexual confusa, el vacío o la muerte interna devengan juegos erotizados. Se trata de protegerse de la destructividad procedente de la fijación a escenas primarias arcaicas. Y así surgen salidas creativas pese al sufrimiento, la compulsividad y la angustia, que sólo aparentemente han desaparecido. “Todo síntoma psicológico corresponde a un intento de autocuración destinado a huir del dolor psfquico; esto también se aplica, por supuesto, a la sexualidad sintomática, si acaso podemos definirla. Sosteniendo este modo de ver más constructivo de la significación y los fines de los síntomas, y de las razones por las cuales se los construye, descubrimos siempre que son soluciones infantiles a los conflictos, las confusiones y el dolor mental” (McDougall, 1998).
Algún antecedente podemos encontrar en Freud y sus consideraciones del sadismo como una desmezcla pulsional no llevada al extremo, que seguía cuidando el valor relacional. Las neosexualidades consiguen transformar la angustia de castración y arcaicas en un “juego desarrollado”. Así consideraba Freud al chiste. Si bien contienen un gran monto de angustia están al servicio de Eros (una de las mil caras) al preservar al sujeto de la desinvestidura tanática.El amor y el odio, y sus innumerables transformaciones son barreras protectoras contra el último peligro: la destrucción de la vida afectiva por desinvestidura. Lo opuesto al amor no es el odio, sino la indiferencia segun Freud-.
Las neosexualidades Intentan resolver los conflictos internos mediante la actuación y proyección. La tendencia a la actuación supone incapacidad para contener los afectos dolorosos y dificultad en construir escenas fantasmáticas. El actuar sustituye el contener, sentir y pensar. La mayoría de las creaciones neosexuales tienen un carácter semejante a la droga: se utilizan para reparar fisuras en el sentimiento de identidad, así como para satisfacer las mociones pulsionales. “Aunque las neosexualidades a menudo puedan considerarse como una forma de adicción, los aspectos inventivos y teatrales que componen el drama y proporcionan una respuesta imaginaria a los enigmas del deseo y al problema de la alteridad pueden considerarse como un proceso creativo. Desde el momento en que se mantiene la dimensión de reparación, la sexualidad desviada es capaz de impedir una solución psicótica a los conflictos, y Eros triunfa sobre la muerte” (McDougall, 1982)