28/11/2025
Hay vínculos que se rompen en silencio.
No porque alguien se haya ido,
sino porque nunca hubo espacio para decir lo que dolía.
Aprender a poner un límite no es una amenaza.
Es un intento de cuidar el vínculo sin dejarte a vos de lado.
Es la forma más honesta de quedarte sin lastimarte en el intento.
Decir “esto no me hace bien”
no es rechazar al otro,
es una manera de intentar que lo que duele, deje de doler.
Ojalá entendamos que los límites no son muros.
Son puentes.
Para no alejarse en silencio.
Para poder seguir, sin dejar de cuidarse.
Guardalo si lo necesitás.
O compartilo con alguien que lo entienda.
Lic. Ana Luz Fessia M.P.A 11848