22/05/2021
Cuando empecé mi camino espiritual, tenía la idea errónea que llegaría un momento donde los problemas en mi vida se desaparecerían.
Practicaba y practica y simplemente ese momento no llegaba... siempre había algo en mi vida que consideraba yo "un problema". "¿Cuándo me liberaré de todos ellos?" me preguntaba.
¿Cuándo? NUNCA... porque por el simple hecho de estar vivos, se van a presentar situaciones en nuestra vida que nos retan, que no nos gustan, que quisiéramos que fuera diferentes.
Cuando aprendí que esas situaciones no se iban a ir, que si las aceptaba y abría mi corazón, no solamente dejaba de sufrir tanto, sino que veía cómo esas situaciones me hacían aprender, me hacían crecer y expandir mi consciencia.
No siempre lo logro... pero cuando puedo agradecer esos momentos difíciles, se convierten en bendiciones.