Circular, vida en movimiento

Circular, vida en movimiento Circular, vida en movimiento Curso de preparación para el parto y maternidad. Yoga para niños, adultos y adultos mayores. Danza terapia con integración. Reiki.

Un espacio de acompañamiento a la mujer y su familia, en todas las etapas de la vida
Actividades: Esferodinamia para embarazadas, post parto y adultos. Shantala, masajes para bebés. Terapia Ocupacional - Integración sensorial. Flores de Bach. Atención psicológica. Nutrición. Pediatría homeopática. Homeopatía para adultos. Kinesiología
Venta de indumentaria y accesorios la mujer, embarazo y bebés
Lic. Ostétrica Julia Medina. UBA MP 10654 MN 7667

13/08/2013

NO QUIERE DORMIR SOLO...

¡Por supuesto que los niños no quieren dormir solos! Ni quieren, ni deben. Los bebés que no están en contacto con el cuerpo de sus madres, experimentan un inhóspito universo vacío que los va alejando del anhelo de bienestar que traían consigo desde el período en que vivían dentro del vientre amoroso de sus madres. Los bebés recién nacidos no están preparados para un salto a la nada: a una cuna sin movimiento, sin olor, sin sonido, sin sensación de vida. Esta separación del cuerpo de la madre causa más sufrimientos de lo que podemos imaginar y establece un sin sentido en el vínculo madre-niño. No pasa nada si traemos a los niños a nuestra cama. Todos estaremos felices. Sólo basta con hacer la prueba para constatar que el niño se duerme entre sonrisas, que la noche es suave y que no hay nada que pueda ser contraproducente cuando hay bienestar. Lamentablemente las madres jóvenes desconfiamos de nuestra capacidad para comprender los pedidos de nuestros hijos que son inconfundiblemente claros. Circula socialmente la idea que satisfacer las necesidades de un bebé los convierte en “malcriados”, aunque paradójicamente, obtenemos una y otra vez el resultado opuesto al esperado, ya que en la medida que no dormimos cuerpo a cuerpo con los niños, ni los tocamos, ni los apretamos… ellos van a reclamar más y más. Pensemos que el “tiempo” para los niños pequeños aparece como un hecho doloroso y desgarrador si la madre no acude, a diferencia de las vivencias dentro del útero donde toda necesidad era satisfecha instantáneamente. Ahora la espera, duele. Si los niños deben esperar demasiado tiempo para encontrar confort en brazos de su madre, se aferrarán con vigor a los pechos, mordiendo, lastimando o llorando, ap***s tengan acceso al cuerpo materno. El miedo será la principal compañía, porque sabrán que la ausencia de la madre volverá en cualquier momento a devorarlos. Los niños tienen razón en reclamar contacto físico ya que son totalmente dependientes de los cuidados maternos. Tienen conciencia de su estado de fragilidad y hacen lo que todo niño sano debe hacer: exigir cuidados suficientes para su supervivencia. La noche es larga y oscura, y ningún niño debería atravesarla estando solo. ¿Hasta cuándo? Hasta que el niño no lo necesite más.
Laura Gutman

Homeopatía para adultos y niños.Sábado 20 de Julio a partir de las 9hs.Florida 534- Cañuelas.                           ...
17/07/2013

Homeopatía para adultos y niños.
Sábado 20 de Julio a partir de las 9hs.
Florida 534- Cañuelas. 02226 423616 o ( 011) 15 4889 0535.


La homeopatía considera al enfermo en su totalidad con sus emociones y personalidad, teniendo en cuenta en como vivencia su enfermedad.Para la HOMEOPATÍA la causa de la enfermedad no se limita a los órganos, ni depende enteramente de factores físicos . Cada cual expresará su sufrimiento del único modo que tiene para hacerlo, que es a través de su forma de ser que será siempre su forma de padecer. Por ello, en la consulta el médico homeópata debe individualizar a cada paciente dándole un sentido a los síntomas expresados por el cuerpo y la mente, que aunque no lo notemos siempre se manifiestan en conjunto. Cuando realmente se comprende al enfermo en su sufrimiento es cuando encontramos qué es lo digno de curar en ese paciente y cuál es el núcleo y motor de todos sus sufrimientos.

25/06/2013

EL PUERPERIO EN EL SIGLO XXI...

El puerperio es considerado usualmente como un período de desequilibrio para la mujer que dura alrededor de 40 días después del parto, tiempo que fue estipulado -ya no sabemos por quién ni para quién- y que responde a una histórica veda moral para salvar a la parturienta del reclamo sexual del varón. Pero ese tiempo cronológico no significa psicológicamente un comienzo ni un final de nada.
Personalmente, considero que el puerperio, en realidad es el período transitado entre el nacimiento del bebé y los dos primeros años, aunque emocionalmente haya una diferencia evidente entre el caos de los primeros días, la capacidad de salir al mundo con un bebé a cuestas o el vínculo con un bebé que ya camina.
Estos dos años tienen que ver con el período de completa “fusión emocional” entre la madre y el bebé, es decir, con la sensación de la madre de vivir dentro de las percepciones y experiencias del bebé, sintiéndose “desdoblada física y emocionalmente”. ¿Por qué dos años? Es posible reconocer en el niño el lento despegue de la fusión emocional, alrededor de los dos años de edad, cuando puede empezar a nombrarse a sí mismo como un ser separado, cuando puede decir “yo”. La madre vive una situación análoga, pero sin tanta consciencia. De hecho, alrededor de los dos años del niño, toda madre también recupera ese “ahora soy yo misma”, sintiendo deseos genuinos de “volver a ser la de antes”, con intereses y proyectos que no incluyen necesariamente al niño.
Mi intención, por lo tanto, es que reflexionemos sobre el puerperio basándonos en situaciones que a veces no son ni tan físicas, ni tan visibles, ni tan concretas, pero no por eso son menos reales. Se trata de abordar la cualidad invisible del puerperio, el sub-mundo femenino, los campos emocionales, lo que nos sucede aunque no lo podamos abordar con palabras concretas.

Básicamente quiero recalcar que las mujeres merecemos obtener cuidados, comprensión, aceptación y protección, traduciendo de este modo que lo que nos pasa internamente, “es correcto” y no hay nada diferente que tendría que suceder. Con un bebé en brazos, habiendo atravesado un parto, en plena desestructuración emocional, bajo los efectos de la pérdida de nuestra identidad; lo menos que podemos anhelar es estar desorientadas. Por eso necesitamos acompañamiento y permisos para aprender a navegar el puerperio que viene en formato invisible, sin bordes, sin horarios, sin lógica y sin razón.

En sociedades donde las mujeres se hacían cargo comunitariamente de la crianza de los niños mientras los hombres se ocupaban enteramente de procurar el alimento, el puerperio funcionaba como un tiempo de reposo y de atención exclusiva para el recién nacido. No había apuro para abandonar ese estado de entrega y silencio, de leche y fluidos.

Nuestra realidad social es otra. Vivimos en familias nucleares, en departamentos pequeños, a veces alejados de nuestras familias primarias y en ciudades donde no es tan fácil reemplazar a una comunidad de mujeres que alivian las tareas domésticas y construyen una red invisible de apoyo. Sin embargo todas las puérperas necesitamos esa red para no desmoronarnos a causa de las heridas físicas y emocionales que nos dejó el parto. Por otra parte, es evidente que 40 días es demasiado poco para recuperarnos, sobre todo cuando no hay nadie defendiendo las necesidades impostergables de la díada mamá-bebé, no hay una comunidad femenina para cuidarnos y además la mayoría de las mujeres somos expulsadas tempranamente al trabajo.

El panorama es desalentador para las mujeres modernas y urbanas, aunque pensemos que esto hace parte de la liberación femenina: en realidad no hay verdadera elección, casi nadie está en condiciones de decidir cuánto tiempo necesita quedarse con el bebé y cuándo es el momento adecuado para cada una para reincorporarse a la vida laboral. Y esto no está sólo pautado por las necesidades económicas, muchas veces reales. Sino sobre todo por una identidad construida casi integralmente en el ámbito del desarrollo laboral, y por lo dificultoso que resulta quedarnos sin referentes en el terreno de las emociones, la conexión con la interioridad, el contacto corporal, el tiempo fuera del tiempo y prácticamente nadie para acompañarnos en esta expulsión de hecho de la vida “normal”.

Por eso sería pertinente ofrecer información realista con respecto a las sorpresas que nos depara el puerperio a varones y mujeres. Tenemos que difundir con mayor precisión los conceptos sobre la naturaleza de la fusión emocional entre la madre y el recién nacido, sobre las necesidades específicas de una mujer puérpera y sobre los cuidados indispensables que debe recibir. De esta manera cada pareja podrá determinar si está en condiciones de generar el cuidado necesario tanto para la madre como para el bebé, o si necesitan buscar fuera del núcleo familiar ayudas complementarias.

A las mujeres nos corresponde también encontrar nuevas maneras de integrar nuestro propio desarrollo personal y la maternidad, de un modo que sea saludable, acorde a los tiempos que vivimos, pero sobre todo, completamente honesto con nuestro ser esencial.


Laura Gutman

La medicina homeopática es una medicina preventiva por excelencia. Dado que tiene en cuenta la constitución y lastendenc...
11/06/2013

La medicina homeopática es una medicina preventiva por excelencia. Dado que tiene en cuenta la constitución y las
tendencias patológicas de cada enfermo, permite actuar sobre los terrenos predispuestos a determinadas enfermedades.
-Para seguir un tratamiento homeopático, no hay edad, es útil desde la vida intrauterina hasta la ancianidad. La Homeopatía es útil en los diferentes polos de la vida, y en todas las condiciones existenciales.
-En Homeopatía, el diagnostico de los síntomas (toma del caso) precede a las consideraciones patológicas: el homeópata no enfoca hacia las enfermedades, sino hacia el enfermo.


Sábado 15 de Junio a partir de las 9hs.
Dr.Nicolás Ordoqui.
Homeopatía Unicista.

Como todos los meses reserva tu turno al 02226- 423616.

El cuerpo, la mente y el espíritu son como un trípode. Inclusive si solo un aspecto de la vida no está funcionando aprop...
05/06/2013

El cuerpo, la mente y el espíritu son como un trípode. Inclusive si solo un aspecto de la vida no está funcionando apropiadamente, nuestra vida no estará balanceada y eso conducirá a una salud deficiente. Yoga (un componente del ayurveda) es ese link que crea armonía alineando estos tres componentes (cuerpo, mente y espíritu) en solo uno. Esta armonía, a su vez existe para mantener la vida. Yoga es una parte integral de nuestra vida. Remueve las impurezas del nivel de la mente y une todo con el espíritu. Por ejemplo, el insomnio podría estar conectado al estrés, a la ansiedad o a la depresión. Tienes que atender este tema en lugar de limitarte a tomar medicamentos. De esta manera tienes una percepción más amplia de tu mente, de tu cuerpo, de tus pensamientos y emociones y hay más claridad. Eres capaz de guiar tu prana (fuerza de vida) de una manera positiva y así poder progresar en la vida.

Los esperamos para compartir una maravilosa experiencia de vida.

Martes y Jueves 18hs. Circular

03/06/2013

EL NACIMIENTO DE NUESTRO “Ser Madre”

Hemos pasado la infancia practicando con nuestras muñecas a mecer a los bebés, calmarlos, vestirlos, desvestirlos, retarlos y dormirlos. Sin embargo, cuando el bebé real irrumpe en nuestra vida adulta, nos sorprendemos al constatar que hay pocos puntos en común entre el bebé soñado y ese monstruito que llora en los momentos menos oportunos. Y que no es verdad que los bebés sólo comen y duermen, sino que hemos quedado prisioneras de un ser voraz, necesitado al extremo, malhumorado y demandante.

Posiblemente la sorpresa tenga que ver con el desconocimiento con el que las mujeres llegamos a la maternidad respecto al fenómeno de la “fusión emocional”. Para abordarlo, es menester darnos cuenta que la realidad no sólo está constituida por elementos visibles, concretos y palpables. Sino que también existen los mundos sutiles, los campos emocionales, perceptivos, intuitivos o espirituales. Aunque invisibles, suelen manejar los hilos de nuestra vida consciente.

En el caso de la díada mamá-bebé, es conveniente enterarse que ambos pertenecemos al mismo territorio emocional -como dos gotas dentro del océano- y que esta unión sin límites precisos perdurará en el tiempo, aunque nuestros cuerpos hayan sido separados a partir del parto y nacimiento de la cría.

“Fusión emocional” entre mamá y bebé, significa que sentimos lo mismo, percibimos lo mismo, independientemente de “dónde se origine” la sensación, ni si el sentimiento pertenece al presente, pasado o futuro, ya que en el mundo emocional no importan ese tipo de fronteras. De hecho, las mamás “sentimos como un bebé” cuando no toleramos un sonido demasiado fuerte, cuando nos angustiamos si hay demasiada gente alrededor o cuando nuestros pechos se llenan segundos antes de que el bebé se despierte. Del mismo modo, el bebé “siente como su mamá” cuando expresa a través del llanto o de diversas enfermedades, un sinnúmero de situaciones emocionales tales como: angustia por sentirnos exigidas por el varón, dificultades económicas, obligaciones que no podemos cumplir, la ausencia o lejanía de la propia madre, o pérdidas afectivas, por ejemplo.

Pero lo más impactante es darnos cuenta que dentro de la “fusión emocional” el niño vive como propias las experiencias de nuestra propia infancia que se actualizan y plasman en su cuerpo. Sobre todo aquellas vivencias que ya “no recordamos”, que han pasado “a la sombra”. Pues bien, la verdadera dificultad del devenir madre, no tiene que ver con ocuparse correctamente del bebé, sino con el dolor que supone confrontar ahora con las p***s que no hemos podido asumir cuando éramos niñas. Devenir adultas de verdad, es darnos cuenta que hoy en día contamos con mayores recursos emocionales para hacernos cargo de nuestra historia y de las elecciones que hemos llevado a cabo.

Concretamente, las madres podemos hacer la prueba -cuando no logramos calmar al bebé ofreciéndole el pecho, ni meciéndolo, ni hablándole ni sacándolo a pasear- recordando alguna situación dolorosa o no resuelta de nuestra infancia, relativa al vínculo con nuestros padres. Si hemos podido traer a la conciencia alguna vivencia significativa, entonces intentemos relatarle al niño con palabras sencillas aquel dolor, aquel sufrimiento o rabia o vergüenza que aún vibra en nuestro interior. O bien, expliquémosle al niño la dificultad o el desacuerdo que tenemos actualmente con nuestra pareja, o la preocupación por la falta de trabajo, o el hartazgo por los malos entendidos con la vecina, o incluso la angustia sorda por esa amiga que emigró. Constataremos que el niño, que dentro de la “fusión emocional” vive como propias todas nuestras sensaciones -incluso las que no reconocemos como tales- se calmará. Porque sabrá de qué se trata.

Pero mucho más valioso aún resulta darnos cuenta qué importancia puede tener para cada una de nosotras reconocer ciertos sentimientos que hemos descartado por considerarlos antiguos, obsoletos o poco valiosos. De este modo, con la ayuda de nuestros hijos -que son espejos del alma materna- podremos reconocernos tal cual somos, y colocar en un lugar superlativo las cuentas que tenemos pendientes con nosotras mismas. Nuestros bebés lloran nuestras p***s, vomitan nuestros hartazgos, se brotan de nuestras intoxicaciones emocionales y se enferman de nuestras incapacidades de mirarnos con honestidad.

Esto no significa que tenemos que tener nuestra vida resuelta, ni que seamos “culpables” de lo que les acontece a los niños. Al contrario. Es una oportunidad que las mujeres adquirimos a través del acto de maternar, para conectarnos con nuestro riquísimo mundo emocional, comprendernos y respetarnos. La expresión que el niño asume de nuestros deseos y fantasías relegadas, nos obliga a hacernos preguntas existenciales, íntimas, genuinas y profundamente femeninas.

En definitiva, no devenimos madres necesariamente cuando parimos al niño, sino en el transcurso de algún instante de desesperación, locura y soledad en medio de la noche con nuestro hijo en brazos. Cuando la lógica y la razón no nos sirven, cuando nos sentimos transportadas a un tiempo sin tiempo, cuando el cansancio es infinito y sólo nos resta entregarnos a ese niño que expresa nuestro yo profundo y no logramos acallar, entonces nuestra madre interior ha nacido.


Laura Gutman

Embarazadas,  Esferas  y algo más…                                                       Lic. Julia Medina.             ...
29/05/2013

Embarazadas, Esferas y algo más… Lic. Julia Medina.
Obstétrica.

Mucho se habla sobre la actividad física durante el embarazo, mucho también se desconoce y mucha de la información circulante es obsoleta.
Nuestras Abuelas dirían “Nena no hagas nada” no levantes esto, no corras aquello, y come bien que ahora son dos.
Nuestras Madres nos dicen “Espera hasta el tercer mes “ alimentate bien, no hagas tantas cosas descansa un poco.
La realidad es que los tiempos han cambiado, fundamentalmente nuestro estilo de vida, y por esto es muy importante tratar de realizar actividades que nos ayuden a preparar el cuerpo para el Nacimiento y que nos permitan relajarnos y conectarnos con el momento histórico que estamos transitando.
Muchas mujeres toman la actividad física durante el embarazo como un puente para mantenerse en “Línea”, para quemar calorías y no “deformarse”, y de paso hacer de cuenta que nada ocurre y que son todo poderosas. Se someten a dietas estrictas y realizan quizás más actividad que antes de embarazarse.
La realidad es que toda actividad física realizada durante el embarazo tiene que apuntar no solo al trabajo físico sino también a un trabajo introspectivo , a que la mujer tenga un lugar una o dos veces por semana para detenerse por un rato a pensar sobre lo que le está sucediendo. Ya que a veces por el mismo ritmo de vida y el trabajo, no puede parar!!!! Y aquí amigas es donde empiezan los problemas… “Los Niños nos Paran” .Inevitablemente y aunque no queramos y luchemos para demostrar que nosotras podemos seguir con todo. Por esto es que estos espacios son importantísimos y un aspecto a tener en cuenta es, quién dicta las clases. Desde ya que es primordial que la persona que trabaja con embarazadas sea un profesional formado en dicha actividad y tenga una mirada integral para poder dentro de una misma clase trabajar varios aspectos juntos.
El Trabajo Corporal con pelotas ( Esferodinamia), adecuadamente conducido, mejora la percepción del volumen corporal, aumenta el registro de las estructuras Oseas y la musculatura del canal de parto y además, permite soltar el peso, lo que produce alivio de tensiones y posibilita abrir espacios corporales colapsados. También se hace más fácil identificar los distintos patrones de respiración. La mayoría de los ejercicios pueden practicarse en cualquier etapa del embarazo, con las adaptaciones adecuadas a cada situación. La interacción con la pelota, ejercita las posibilidades de control y entrega, lo que genera en la embarazada, confianza en la capacidad de manejo de su cuerpo y sus emociones.
Todas las mujeres embarazadas pueden realizar actividad física, si la futura Mamá está en un período de reposo es lógico esperar al alta médica para comenzar, si la Mamá nunca realizó actividad lo recomendable es esperar a que se cumplan las 12 semanas de gestación y si la Mamá realiza actividad física regularmente puede comenzar incluso antes de dicha fecha.

Terapia ocupacional                    Lic. Lorena Giñazú                                                     Lic. Micae...
23/05/2013

Terapia ocupacional Lic. Lorena Giñazú
Lic. Micaela Spinoza
Martes y Sábados

Kinesiología en Neurodesarrollo Lic. Santiago Bramati
Miércoles

Turnos al 423616

En todo el mundo se festeja del 20 al 27 de Mayo la semana mundial por un parto respetado, Circular, se adhiere a éste f...
22/05/2013

En todo el mundo se festeja del 20 al 27 de Mayo la semana mundial por un parto respetado, Circular, se adhiere a éste festejo promoviendo todas las actividades que ayuden a las futuras Mamás y parejas a reflexionar sobre el verdadero significado del embarazo y nacimiento. Tenemos el derecho de ser escuchados, tenemos el derecho de elegir que tipo de atención queremos o necesitamos, podemos optar y ésto es maravilloso. Por ésto y para que el nacimiento no se convierta en un problema político es que tenemos que "REVALORAR" las diferentes funciones de cada profesional, "NUNCA GENERALIZAR" no es sano estar de un lado o del otro, porque así se hace la guerra y no la paz. Tenemos que promover el diálogo y unirnos para trabajar en un verdadero cambio, como profesional y Obstétrica me enorgullese mi tarea y amo mi trabajo por eso cuando se generaliza y maltrata me duele en el alma, ojalá la obstetricia mundial tome un rumbo hacia el amor y se replantee sus orígenes y también ojala podamos contruir y no destruir.
Lic. Obstétrica Julia Medina MP 10654 MN 7667

16/05/2013

MATERNAR Y TRABAJAR...

Solemos creer que maternidad y trabajo son incompatibles. Sin embargo no importa si trabajamos o no. Importa saber si logramos fundirnos en las necesidades de los niños pequeños en relación al contacto corporal, el cobijo, la lactancia, los brazos disponibles, la mirada, la quietud y la presencia durante las horas que sí estamos en casa, incluyendo la noche. Siempre es posible seguir trabajando, si es nuestro deseo o nuestra necesidad, sin que el niño tenga que pagar los precios del abandono emocional. Con frecuencia utilizamos el trabajo como refugio y excusa perfecta para no someternos al vínculo fusional con los hijos. En cambio otras veces nos lanzamos a ese misterioso universo sin tiempo y sin bordes que es el contacto corporal permanente con los niños pequeños, sabiendo que esa hazaña es invisible a ojos de los demás, y que en ese territorio no recibiremos reconocimiento ni apoyo.

El problema no es el trabajo. El problema es la vuelta a casa. Pensemos cuántos minutos por día le dedicamos -de verdad- a la satisfacción pura de nuestros hijos traducida en piel, olor, leche, fluidos, abrazos y palabras llenas de sentido.

Cuando regresamos a casa, el niño que ya nos ha esperado con infinita paciencia siente que, ahora sí, ha llegado la hora de estar con mamá. A partir de ese momento merece ser resarcido, colmado de caricias, tiempo, abrazos y sonrisas y también merece recibir respuestas a sus reclamos legítimos ya que ha esperado estoicamente el regreso de su madre. Si somos capaces de delegar todo lo demás una vez que hemos regresado a casa, si comprendemos que no hay nada urgente más que nutrir a nuestro bebe de caricias y leche, entonces el trabajo no será un obstáculo para el vínculo amoroso entre la madre y el niño.

Laura Gutman.

HOMEOPATÍA UNICISTA EN CIRCULAR.Dr.Nicolás Ordoqui Sábado 18 de Mayo a partir de las 9hs.Turnos al 42-3616La Homeopatía ...
14/05/2013

HOMEOPATÍA UNICISTA EN CIRCULAR.
Dr.Nicolás Ordoqui
Sábado 18 de Mayo a partir de las 9hs.
Turnos al 42-3616

La Homeopatía Unicista es una terapéutica médica Natural y Fisiológica que tiene en cuenta a la persona en su totalidad, buscando la causa interna que genera la dolencia del paciente.

Cada persona es única y como tal sufre su afección de una manera particular y distinta a los demás. Por lo tanto, la medicación debe ser buscada de manera personal, intentando encontrar el desequilibio interno que genera la problemática del paciente, para tratarlo de raíz, devolviendo la armonía al organismo.

Se denomina Unicista por que Uno solo es el medicamento capaz de tratar el desequilibrio del paciente.

Es natural porque todos los medicamentos son obtenidos de la Naturaleza y no elaborados de manera artificial.

Es fisiológica porque actúa estimulando y potenciando las funciones del propio organismo, haciéndolo capaz de contrarrestar el desequilibrio interno que padece respetando las leyes de la Naturaleza.

12/05/2013

La familia nuclear

Los individuos nos emparejamos cuando sentimos una fuerte atracción sexual por el otro. Cuando sucede, interpretamos que “eso” es amor. Y sobre la base de “ese” amor, armamos nuestros proyectos de familia. Luego, más tarde, nacen los hijos.
Entonces los padres desviamos hacia ellos toda nuestra capacidad dadora. En ese momento aparecen nuestras limitaciones y la poca costumbre que tenemos de estar al servicio del otro. Por eso exigimos a nuestro partenaire que nos resuelva los problemas, y que sea alguien diferente de quien verdaderamente es.
¿Qué hacer? En primer lugar, comprender que hemos armado una familia, pero que la familia en sí misma no es garantía de amor ni de comprensión. La llegada de los hijos puede haber sido deseada. Pero si no hemos conversado honestamente sobre lo que cada uno puede ofrecer a favor del otro, la rutina puede ser muy dura de sobrellevar. Además, tendremos que sincerarnos y darnos cuenta que en nombre del amor, pretendemos sostener un sistema de familia donde deberíamos amarnos, pero en verdad estamos agotados de rabia y desencanto. Respondemos a mandatos de lo que debería ser pero no es. Aumentamos las exigencias hacia nuestro/a partenaire, suponiendo que una sola persona debería colmar la inmensidad de agujeros afectivos que arrastramos desde tiempos remotos. También creemos que los cuidados y la atención que los niños requieren, deberían ser cubiertos por nuestra pareja dentro de las modalidades que hemos fantaseado que son las correctas. En fin, todo esto es un gran malentendido. Porque pretendemos sostener una familia en función de una ilusión colectiva, en lugar de preguntarnos -cada uno de nosotros- con quién queremos compartir la vida, bajo qué acuerdos, en función de qué expectativas, cómo queremos que circule el dinero o el intercambio sexual.
Hay muchísimas maneras posibles de vivir la vida. Y todas son buenas mientras estén alineadas con el corazón de cada individuo, y en franco acuerdo con las expectativas del otro. Las dificultades aparecen cuando permanecemos encerrados en modalidades represivas, suponiendo que dentro de la familia tiene que circular toda la energía -económica, sexual, afectiva- en lugar de ser honestos con nosotros mismos.
La familia nuclear: mamá, papá y niños como estructura cerrada, puede ser suficientemente buena para producir y acumular dinero. Pero no es tan favorable para el intercambio afectivo, sobre todo cuando se convierte en una prisión afectiva cargada de prohibiciones. La familia nuclear no es en sí misma buena o mala. Es una organización posible. Pero si no estamos satisfechos, si nos sentimos infelices o si algún miembro de nuestra familia manifiesta su disconformidad, vale la pena revisar todos los acuerdos. No tiene por qué ser de una determinada manera. Puede ser de cualquier manera, mientras sea favorable para todos.
¿Acaso hay que romper la familia? ¿divorciarse? ¿irse? No. La familia es un campo de proyección. Todo lo que sucede, nos pertenece y hemos contribuido a que se manifieste. Por eso, la infelicidad o el sufrimiento nos permitirán revisar qué hemos construido, con qué nivel de madurez hemos encarado los vínculos, qué cuota de libertad asumimos y qué podemos hacer a partir de ahora.

Laura Gutman

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