24/03/2026
La última dictadura cívico-militar no solo atacó la democracia: también persiguió a trabajadores, delegados y organizaciones sindicales buscando disciplinar al movimiento obrero.
Ser consecuentes con nuestra memoria colectiva nos exige prestar especial atención a los discursos de odio que, desde lugares de poder, intentan deslegitimar la organización sindical y relativizar el valor de los derechos laborales.
El rol histórico de las trabajadoras y los trabajadores no se discute. Para nuestro sindicato la memoria no es un gesto del pasado, es un compromiso presente y cotidiano con la democracia y los derechos humanos.
A 50 años del golpe de Estado, en Sitracar decimos ¡Nunca Más!