16/03/2025
Nuestro inconsciente ama lo conocido, porque eso nos da cierto grado de predecibilidad y seguridad,
en cambio lo que no conocemos nos genera miedo y desconfianza, por eso muchas veces preferimos quedarnos en dónde estamos aunque sea desagradable por no creer que tenemos la suficiente capacidad para bancar la incomodidad del cambio. Y eso bb, dejáme decirte que es una habilidad que se practica y se entrena pero no en el banco de suplentes, esperando tu turno si es que te toca, sino en la cancha de juego.
Insisto: no siempre aprendemos de la experiencia directa, sino a través del procesamiento que hacemos de ella.
Y no, no siempre se trata de tener todo listo o estar preparada, a veces se trata de empezar, empezar con acciones imperfectas, un paso a la vez.
Porque solo cuando empezamos es que generamos tracción, algo se mueve de lugar.
Ojo, no estoy diciendo que sea cómodo ni mucho menos fácil, requiere coraje y sobre todo requiere poder ensachar el músculo para tolerar la carga emocional que supone elegir hacerlo diferente, aparecer con tu verdad, sostenerte en tu potencia, comunicar un límite, irte de espacios que no te llenan, de dinámicas que te la secan, de vínculos que no te nutren, de situaciones de mi**da que ya no estás dispuesta a bancar más.
Porque la vida no está hecha para aguantar ni para soportar, ésta hecha para ser sentida, gozada y vivida con placer, no para complacer a nadie.