10/12/2025
La sintonía con la vida es la fuente del éxito
Sintonizar con la vida es sintonizar con la alternancia de opuestos,
es asentir al destino, es aceptar a todos y agradecerles incondicionalmente ser como son. El asentimiento nos permite fluir con el río de la vida en todos los
aspectos .
La vida es hacia el amor. Un movimiento desde el amor arcaico de la pertenencia estrecha al amor de la pertenencia a todo. Un movimiento desde las intrincaciones en los desórdenes del pasado a una nueva realidad surgida por nuestra entrega a la vida como es.Nuestra vida se transforma . Se trata de asentir, de rendirnos a todo como es desde el adulto, es decir, desde el amor en acción. El niño se somete con
pasividad, es incapaz de actuar; el adulto asiente, no se somete, al
asentir sabe ya exactamente cómo tiene que actuar.
Esta sintonía del ser humano se realiza cuando se reconoce como
hijo o hija de sus padres, haya pasado lo que haya pasado .
Somos una vida, con su principio y su fin. Somos vida hasta que
llegue la muerte. Reconocernos como «hijo de» nos sintoniza con
la vida. En ese momento entra el éxito en nuestras vidas. La pertenencia, la fuerza y la felicidad entran en nuestras vidas.
Cuando llega la muerte, la filiación permanece y se transmite. Ser «hijo de» me hace pertenecer para siempre. En la vida y en la muerte seguiré siendo «hijo o hija de».
En mí, todo el pasado se ordena. Dos sistemas familiares se
reconcilian y su fuerza se despliega a través de mí, en cada
momento presente, para que cumpla con el proyecto de vida que
me haya tocado, como eslabón de una larga cadena al servicio de la
vida.Y cuando en mí algo se resiste a estar vivo, puedo elegir seguir
conscientemente en la vida, a pesar de la dificultad, o retroceder
hacia el pasado.Reconocerme como «hijo o hija de» me sintoniza a la vez con la
vida, con Algo mayor y con toda mi fuerza. Permitela pertenencia y del equilibrio entre dar y recibir.
En efecto, ser «hijo o hija de» me coloca en mi lugar y me
permite pertenecer, me impulsa a agradecer lo recibido viviendo y
ayudando a vivir. No puedo no hacerlo, solo puedo querer agradecer la vida engendrada por ellos, poniéndome al servicio.