10/03/2018
La adolescencia fue mejor que la infancia en cuanto a la integración, porque pude ponerle palabras a mis limitaciones, a mis sentimientos. Entonces ya tenía más claro lo que es vivir con una discapacidad. Me sentía más entera que de más chica, cuando sufrí el aislamiento.
Siempre incentivo a mis amigos con discapacidad a salir de su casa, a pasear, porque lo que no nos funcionan son las piernas. Aprendí a darme cuenta que era muy cómodo poner una excusa porque el mundo estaba listo para que me victimice.
Cuando terminé el secundario me daba vértigo pensar en una carrera que me iba a definir el futuro. Estudié locución, periodismo y ahora estoy terminando la licenciatura en relaciones públicas.
Hace dos años empecé a trabajar y tener mi independencia, mi dinero me ayudó a convencerme de que puedo tener un proyecto de vida adulta como cualquier persona de mi edad. Había estado siete años de novia con un chico con discapacidad motriz, una relación de muchas idas y vueltas, porque en ese momento pensaba que era lo máximo a lo que podía aspirar. Pero corté porque no me acompañaba en mis proyectos. Descubrí que podía hacer muchas cosas además de buscar pareja o estar en pareja.
A raíz del trabajo aprendí también a organizarme, antes dependía mucho de mi mamá. Aunque todavía no vivo sola, es mi proyecto, ahora me siento mucho más libre. Meses después de empezar a trabajar me contraté una asistente, que necesito sí o sí, y me fui un fin de semana a Mar del Plata. Fue un triunfo para mí, y mis papás no lo podían creer. Al principio me daba miedo que no me guste la persona, es un trabajo de mucha intimidad, pero de a poco voy superando ese tabú.
Todo padre de un hijo con discapacidad toma los pequeños avances con miedo, pero es un proceso para los tres. Hoy están más relajados y hasta contentos. Todavía me dicen 'avisame cuando llegues' y a veces me olvido... Pero tengo 31 años, también está bueno que pasemos por esta instancia.
* Daniela Quaranta Caldeiro tiene 31 años y nació con mielomeningocele.
·365DíasConDiscapacidad